miércoles, 22 de octubre de 2014

Cristina, Putin y el destino del kirchnerismo




¿Partido hegemónico?, ¿partido dominante?, ¿partido de poder?; la academia ensaya explicaciones más o menos complejas para discutir la preponderancia del peronismo en la política burguesa argentina.

Los recientes estudios se inclinan por la tercera opción (“partido de poder”) y el último grito de la “ciencia” sería comparar al PJ-FPV con “Rusia Unida”, la formación que llevó por tercera vez a la presidencia a Vladímir Putin.

De allí se desprende que la estrategia del kirchnerismo no seguiría el modelo de Bachelet en Chile, es decir, la búsqueda de un período de alternancia con un “gobierno de la derecha” para la vuelta obligada y reclamada de Cristina, luego de un mal o modesto gobierno. El camino a seguir sería el de Putin y Medvédev.



Más apoyos a la reforma del Código Procesal Penal




El Frente Renovador y la Unión Cívica Radical respaldaron la propuesta del kirchnerismo para expulsar a los extranjeros que delinquen. La iniciativa forma parte del nuevo Código Procesal Penal que el Gobierno girará al Senado en las próximas horas.

En diálogo con radio Mitre, Sergio Massa declaró: "Estamos de acuerdo con herramientas que permitan expulsar a inmigrantes que cometen delitos, como creemos que es importante terminar con la puerta giratoria y las trampas procesales".

El ex intendente de Tigre recordó que meses atrás, cuando su espacio pidió medidas más duras contra los delincuentes, desde el oficialismo lo habían tildado de reaccionario y "fascista" "El tiempo nos dio la razón y la Argentina necesita un sistema de justicia más estricto", analizó.

Parafraseando a Artemio L. MASSÁ



lunes, 20 de octubre de 2014

Kirchnerismo: La "vuelta de la política" estatizada


Juan Dal Maso/Fernando Rosso

Mucho se habló de la "vuelta de la política" en los años kirchneristas. Sería necio desconocer que hubo una repolitización de ciertos segmentos de la sociedad argentina, a partir de la crisis del fin de siglo pasado y de ciertas acciones desplegadas por el kirchnerismo (sobre todo en el terreno de la sobreproducción de discurso).


domingo, 19 de octubre de 2014

Sciolismo y barbarie



La editorial de Horacio Verbitsky de este domingo tiene todas las características de una resignación. El domingo pasado, el "Perro" había ventilado una presunta negociación de Scioli con Ricardo Alfonsín, donde se hablaba de una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires del hijo portador de apellido, con Scioli encabezando la lista a presidente. La negociación ahora tomó el estatus de "sondeo" y el periodista se encarga de negarla tercerizando la desmentida en el mismo Alfonsín. Qué fácil que es el teatro de operaciones en el periodismo político de Horacio Verbitsky.
La salida a la luz del infame tratamiento que tuvo el caso Luciano Arruga, donde Verbitsky -que además preside el CELS-, tuvo un alto protagonismo, fue leído por otros como un tiro por elevación al gobernador de la provincia de Buenos Aires, quién comanda a la banda de mafiosos armados conocida popularmente como "la Bonaerense"; y que como es evidente es la responsable del dramático final de Luciano Arruga.
Hoy muchos esperaban un largo artículo de Verbitsky sobre el caso, que aporte más datos sobre la responsabilidad de la bonaerense (basado en la variedad de fuentes que el periodista maneja): y que avanzara hacia las responsabilidades políticas de quienes dirigen a esa mafia de asesinos a sueldo. El caso Arruga demuestra, entre otras cosas, que el asesinato de jóvenes pobres es el último eslabón de esa cadena que empieza con las banderas de la "seguridad" fogoneadas por la clase media derechista y los medios y que es un componente esencial del relato sciolista.  
Sin embargo, este domingo el editorialista de Página 12 -voz autorizada del "progresismo" kirchnerista-, descubre un sciolismo que "ha dado un salto en calidad apreciable", con pronunciamientos "novedosos" y "contundentes". Un sciolismo con rostro humano. Y en lugar de una denuncia contra el jefe del "estado mayor conjunto" de las fuerzas del gatillo fácil, nos encontramos con un elogio de Scioli.
En la blogósfera peronista, varios se empiezan a entusiasmar con la cercanía de un acuerdo, donde Florencio Randazzo vaya como candidato a la provincia de Buenos Aires y se pacten las litas a legisladores nacionales y provinciales con Scioli. Y de esta manera el kirchnerismo aplicaría una "teoría del cerco" al revés: se jugaría a encumbrar en la cima del poder del estado a un "conservador popular" (la forma elegante de llamar a un menemista); a quien "rodearía" con diputados, legisladores y un gobernador de la Mazorca. Scioli al gobierno, Cristina al poder; es la utopía de cierto kirchnerismo que, además, cree que puede haber un peronismo de doble comando (son los mismos que religiosamente todos los cincos de enero ponen los zapatitos).
La "astucia de la razón peronista" afirmamos acá, junto a Juan Dal Maso; figura que retomamos acá, luego el encuentro del peronismo en Tandil. La única verdad es la realidad. El peronismo está demostrando cual es la suya. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Luciano Arruga, enamorado de la rosa (en la voz de Mónica Raquel Alegre)





Luciano, un trébol de cuatro hojas*

En todos los festivales que se han hecho para pedir justicia y recordar a mi hijo he agradecido a la gente que nos acompaña. Esta vez quiero hablarle a Luciano.

Negro, hoy quiero darte las gracias por haberme enseñado a luchar, por haberme dado fortaleza, y por haber puesto en mi camino personas que estuvieron en el momento justo e indicado para posibilitar que lleguemos hasta acá. Vos me hiciste otra persona. Me enseñaste a no permitir que me pisoteen y a hacer valer mis derechos. Vos, con 16 años y siendo mi hijo, me enseñaste a mí, tu madre de 45, a seguir en pie, a levantar la cabeza.

A mis hijos siempre les enseñé el respeto. Les enseñé a tener sueños, ilusiones, esperanzas. A vos te decía “tenés que tener principios”. “¿Y qué son los principios?”, me preguntabas. Y yo te respondía que son las cosas en las que crees en la vida, son tus valores, lo que te guiará cuando estés grande. Un día me dijiste, “¿te acordás toda esa sanata que me dijiste vos? Hoy se quién soy, soy Luciano Nahuel Arruga, un pibito que vive en una villa, estoy orgulloso de ser nieto de Martha y hermano de Vanesa”. Vos me decías que estabas orgulloso de tus raíces, de tu esencia. Eso me marcó. Sobre todo porque sé que careciste de muchas cosas, de un pedazo de pan. Eso es muy fuerte para mí. Vos, negro, eras muy sabio. Cuando me caigo, cierro los ojos y te recuerdo. Me acuerdo del sacrificio que hacías por ser alguien, por aprender un poquito más, por tener mejor aspecto.

La vida no te fue fácil. Todo te costó mucho.

¿Sabes, Lu?, quiero estudiar. Nunca me voy a olvidar que un día, frustrado por mi desconocimiento de algunas cosas que te parecían importantes, me dijiste “ma, vos no entendés nada, vos siempre lo mismo”, “ma, siempre igual, no sabés”. Quiero que sepas que ahora mi anhelo es crecer, es cambiar y que vos reconozcas en mí otra persona. Ya sé que el estudio no hace mejor a nadie, pero también es cierto que es una buena llave. Es verdad que lo que vale es la esencia de cada cual, y yo soy ésta, Mónica, la que toma mate en casa y que desde hace cinco años te espera. Pero ahora quiero que la educación me pula un poco, que ayude a que no me pasen por arriba. Vos sabes que no pulirse en la vida es quedarse dormido en la ignorancia. Quizás me di cuenta tarde, pero me di cuenta.

En este último año he tomado consciencia que durante mucho tiempo me limité a esperarte.

Amo a mis otros hijos, pero mi mundo, mi casa, yo, nos vinimos abajo. Yo estaba pero no estaba. Veía que todo se caía y que no podía hacer nada para detenerlo. Sabía que todo se hacía mil pedazos. La copa se caía, no podía hacer nada para atajarla, y decía “es mi copa, mi copa más querida”. Ahora solo recojo y trato de juntar pedazo por pedazo. Hay que hacer un trabajo muy fino para reconstruir esa copa rota y capaz me lleve toda la vida. Hoy mis hijos son grandes. Mario tiene 18 y Mauro tiene 16.

Cuando Vanesa, mi otra hija, me pedía a gritos, y decía “por favor mamá, no puedo más”. Me preguntaba por qué se hacía tanto problema. Yo pensaba que vos ibas a volver. Yo te esperaba. No tomé consciencia y dejé que mi hija se cayera. Durante dos años de mi vida dañé sin quererlo. Yo perdí a un hijo. Ellos perdieron a un hermano y perdieron a su madre. Perdieron su familia. Quizás fui egoísta en mi desesperación. Quizás les hice daño, a ellos que son lo que más quiero.

Resta reparar ese daño.

Recuerdo que una vez te di a leer El Principito y vos me dijiste “ese libro que vos me diste, ¡me dio una bronca!, ¡no lo entendí! Que el pibe se quiere comer un elefante, que está enamorado de una rosa…” Te pedí que lo leyeras de vuelta, con la ilusión y la picardía de un niño. Un mes después me dijiste “tenías razón, ma. Lo leí como vos dijiste y hasta yo me convertí en un Principito. Estoy enamorado de la rosa”. A veces creo que no debí enseñarte a soñar y a confiar en la gente.

¿Cómo llamar a los que te hicieron daño? No sé qué palabra, que adjetivo usar. No los odio. Son personas que no merecen ni siquiera mi odio. Sí mi pena. Por ese hijo que van a abrazar, por esa madre que van a besar, por esa mujer cuyo cuerpo tienen al lado. Esos brazos fueron los que mataron un niño de 16 años. Les tengo pena. Que la vida me libre de que alguien tenga hacia mí un sentimiento tan terrible como ese. Es el sentimiento más feo que un ser humano le puede tener a otro. A una cucaracha le tengo fobia. A un gusano le tengo asco. A los ocho policías que le hicieron daño a mi hijo, les tengo pena. Hace 5 años que aprendí que ese sentimiento es el peor.

Hace dos años, en un festival pasado, dije “no te voy a llorar más frente a la gente. Te voy a llorar todos los días de mi vida pero sola. No me verán bajar los brazos”. Los que me quisieron despedazar y destrozaron tu vida me verán de pie. No van a tener que pelear solo con tu recuerdo, también conmigo. Les voy a dar la pelea y si sienten un aire en la espalda, no es el viento, soy yo que les está respirando desde atrás. Hoy recuerdo todo y a todo le doy un significado. Cada charla que tuvimos, tu desaparición, la búsqueda de justicia, la lucha. Más allá del dolor, eres un trébol de cuatro hojas. Siempre tengo la certeza de que no estoy sola. Por vos he viajado, he aprendido, he conocido el mar, tal como vos querías.

Te doy gracias también por haberme enseñado a no ser tan egoísta. Por ayudarme a poner mis ojos en los semejantes. Por llevarme a tantos lugares en donde descubrí que hay muchos Lucianos, muchas Mónicas, muchas Vanesas que a veces no llegan a tener el alcance que tuvo tu voz. Te voy a recordar todos los días de mi vida. Pero no me van a ver llorar. Nadie se va a regocijar con mi dolor. Eso lo he aprendido con el tiempo. Estoy orgullosa de ser Mónica Raquel Alegre, madre de Luciano Nahuel Arruga. Parí un argentino y negro que no quiso robar y estoy orgullosa de eso.

*Carta leída por Mónica Raquel Alegre -la mamá de Luciano- el 25 de enero de 2013 en la Jornada Cultural por los Derechos Humanos a 5 años de la desaparición de Luciano Arruga.



viernes, 17 de octubre de 2014

17 de Octubre: sobre el peronismo y la izquierda




Juan Dal Maso y Fernando Rosso

La fecha, al igual que el reciente aniversario del natalicio de Perón, no genera mayores entusiasmos en los actuales "peronistas". Los motivos pueden ser varios e intrascendentes, por lo que evitaremos mayor indagación al respecto. Pero la sospecha más fuerte tiene que ver con el detalle siguiente: demasiados obreros en la calle, para "dirigentes" que prefieren ver encuestas, “me gusta”, “likes”, “retwits”, antes que manifestaciones obreras. Es más cómodo el palacio digital que un retorno a los años en que la gran política se definía en la calle. Por eso un nostálgico Horacio González tuvo que afirmar hace poco que si no lo dejaban “discutir” con la presidenta (es decir, criticar) se iba al corte de la Panamaericana. Porque si había un lugar donde hoy podía escucharse “la más maravillosa música” era en la Panamericana. 

La Izquierda Diario publica un especial con la lectura de varios intelectuales e historiadores sobre este acontecimiento.

En este post, hicimos algunos comentarios sobre los "desplazamientos" en el "anclaje de clase" que llevó adelante el peronismo en las últimas décadas, los cuales plantean que aunque existe un "peronismo sindical" es cada vez más débil el "peronismo obrero".

No obstante esto, como muchas veces se dio por "muerto" al peronismo, sin que éste se diera por enterado, la reflexión sobre qué queda de la "identidad peronista" del movimiento obrero y más en general en qué momento estamos de la relación entre peronismo y clase obrera en la Argentina, de alguna manera recién empieza, no como reflexión "teórica" sino como posibilidad política de que la clase trabajadora construya otra identidad política.

La efemérides peronista (con día soleado y todo) permite volver sobre el tema desde otro ángulo.

Una de las características del peronismo (acorde a las tendencias internacionales a la reconfiguración de las formas estatales durante el siglo XX, que Gramsci catalogó como "revolución pasiva"), fue la conformación de una identidad política de la clase obrera, promovida desde el Estado, apoyada en la consabida combinación de coerción y consenso: estatización de los sindicatos con un aparato mafioso y con amplias prebendas por un lado; y por otro lo que los sociólogos llamaron después "ampliación" de la ciudadanía. La situación internacional fue una condición de posibilidad para la emergencia del peronismo, cierto vacío entre el viejo imperio que no terminaba de retirarse y el nuevo que no terminaba de asentarse; además de las extraordinarias posibilidades económicas que la guerra otorgaba al país.

El golpe del '55 volteó a Perón y “salvó” al peronismo y el del '76 infringió una dura derrota a la clase obrera; derrota que se profundizó en los ’90 acompañando el retroceso internacional de las conquistas de la clase obrera.

El aporte más grande de Perón al país burgués fue la regimentación y estatización de los sindicatos, como vía para evitar la autonomía de la clase obrera (que de todas maneras no dejó de manifestarse). Liquidó el Partido Laborista cuando estaba naciendo e impulsó la organización estatalizada del movimiento obrero.

Más adelante con la desestructuración realativa de la clase obrera, el peronismo creó una red de contención clientelar, bajo la batuta de los intendentes.

El “estado ampliado” a la peronista fue la combinación de un gran aparato sindical verticalista y policíaco, luego complementado por el punterismo clientelar para el tutelaje de la pobreza.

Frente a esta identidad política fracasaron los tres modelos de estrategias predominantes en los sectores de la izquierda:

- La "Desperonización de la clase obrera", con el modelo del Partido Comunista, que apostaba al desarrollo de una izquierda "progresista" curiosamente bajo el paraguas de la proscripción del peronismo. 

- El “Entrismo”, realizado por una fracción del trotskismo (Palabra Obrera), que en realidad fue la combinación de trabajo sindical y adopción de un discurso peronista combativo. 

- La “Superación orgánica del populismo" por la vía de radicalizar el "peronismo revolucionario", del grupo Pasado y Presente que buscaba ilustrar y aconsejar a la dirección de Montoneros. 

Las experiencias de lucha de clases del proletariado argentino entre 1955 y 1975 aportaron más a la conquista de una conciencia crítica respecto del peronismo que todas las tentativas anteriores. De lo cual se deduce una obviedad, no por eso menos importante: la constitución de una identidad política socialista o de izquierda en la clase obrera argentina (o en fracciones de la misma por su heterogeneidad) difícilmente pueda desarrollarse por fuera de su propia experiencia en la lucha de clases.

Los años kirchneristas generaron un cierto revival de la identidad peronista en el movimiento obrero, pero bajo el signo de una "hegemonía débil", las conquistas obtenidas en estos años subieron las aspiraciones de conjunto, pero no son comparables en magnitud a las obtenidas por la clase obrera bajo el peronismo. Y además el kirchnerismo, sobre todo en su etapa cristinista, lo combinó con cierta línea “frepasista” hacia el movimiento obrero en general y hacia los sindicatos en particular; lo que dio como resultado la "maravillosa" obra de cinco centrales sindicales.

Todo esto, en un contexto internacional en el que la "política de masas" de la segunda posguerra tendió a desaparecer y priman las "redes sociales" y los consejos de Durán Barba. Aunque en los últimos años vimos un tortuoso resurgir de las movilizaciones de masas en general (desde los 15Ms, hasta las “primaveras” varias) y vuelta a las luchas sindicales del movimiento obrero.

En la Argentina esto significó también un retorno del protagonismo de los sindicatos, un desarrollo del clasismo, con una burocracia más dividida; que luego se terminó expresando en una adhesión de una minoría significativa al FIT en el terreno político.

Desde este punto de vista, la tarea de la izquierda clasista referenciada en el Frente de Izquierda es bastante más compleja de lo que parece. No se trata solamente de capitalizar electoralmente a los descontentos por la contradicción entre relato y realidad, o quitarle votos a los opositores como nos sugiere Abel Fernández.

La tarea de contribuir a la creación de una identidad socialista o de izquierda en un sector significativo de la clase obrera está directamente relacionada con la conquista de autonomía política en una sociedad en que la política está mediatizada por el Estado (incluidas como ya dijimos las organizaciones obreras).

Por eso, la conquista de influencia política general y bancas parlamentarias y la pelea por conquistar peso en los sindicatos y las organizaciones sociales, deben ser parte de una estrategia mayor que es la de preparar las condiciones para el poder de la clase obrera, socavando base de sustentación del capitalismo argentino, ya que sin los sindicatos, el Estado argentino queda apoyado en las fuerzas de seguridad y los punteros, que expresan una fuerza social mil veces más débil que la de la clase trabajadora.

En este sentido, la lucha por la recuperación y independencia de los sindicatos respecto del estado (y dentro de los sindicato incluimos las comisiones internas), en un país donde las organizaciones sindicales tienen un rol estratégico; no es una mera consigna "sindical" (y Trotsky la consideró nodal para la estrategia de los socialistas en América Latina), sino la única vía posible para avanzar o abrir la posibilidad de la independencia política de la clase obrera; la condición esencial para su hegemonía.


martes, 14 de octubre de 2014

Capitalismo y Estado en la cultura política de los argentinos




El último número de octubre Le Monde Diplomatique (Edición Cono Sur) destaca en su editorial una investigación de Flacso-Ibarómetro sobre las orientaciones ideológicas de los argentinos. “De acuerdo a la investigación, un porcentaje mayoritario de los argentinos se manifiesta a favor de una intervención activa del Estado en la economía (61,8 por ciento), prefiere las alianzas con los países de la región antes que con las potencias del primer mundo (53,6), apoya los juicios por violaciones a los derechos humanos (61,4) y asegura que la búsqueda de la igualdad debe ser, más que de la libertad, el principal objetivo de un Gobierno democrático (50,5 contra 32,8)”. De estos indicadores, José Natanson, autor del artículo y director de la publicación, expone la siguiente conclusión: “Las principales orientaciones políticas del kirchnerismo definen un núcleo básico de ideas compartido por un porcentaje mayoritario de la población”.



viernes, 10 de octubre de 2014

La Cámpora y la astucia de la razón peronista



Fernando Rosso

@RossoFer


Como la ley de gravedad, la “astucia de la razón peronista” vuelve a operar sobre las ilusiones de los adherentes “inocentes” delcamporismo. Los que apostaron a aquello de la nueva juventud que venía a combatir a “los ‘90”, a la vieja política; y los que creyeron que se volvía a poner en movimiento la rueda de la historia suspendida a mediados de los años ’70. La quimera de continuar la obra la “revolución interrumpida” iniciada por aquella juventud maravillosa.
A un año de las elecciones generales y faltando bastante menos para las PASO, empieza a tomar forma la estrategia política de los dirigentes de la agrupación oficialista. El destino al que parece que no pueden escapar tienenombre y apellido: Daniel OsvaldoScioli.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Peronismo, kirchnerismo y pos - peronismo




Juan Dal Maso y Fernando Rosso

El hecho de que en el "fin de ciclo" del kirchnerismo, los candidatos referenciados de algún modo en el peronismo (dentro y fuera del oficialismo) sumen cerca del 70% de los votos, da para reflexionar sobre varias cuestiones.

En primer lugar, sobre las propias mutaciones del peronismo y los cambios históricos en su "anclaje de clase", cuánto se mantiene de su identidad popular u obrera y de sus orígenes plebeyos. Y en consecuencia, cuánto estos mismos sectores consideran al peronismo su genuina representación política y con qué intensidad.

Esto es importante para pensar las posibilidades de emergencia de una nueva identidad política del movimiento obrero (o de sectores del mismo) y los obstáculos o posibilidades que tienen las tendencias “naturales” a la autonomía y la independencia de clase, de devenir en una organización política gravitante en la vida nacional.

Si se puede atribuir un aspecto de verdad a la interpretación de J.W. Cooke sobre el peronismo como "hecho maldito de país burgués" es precisamente porque hizo base en un movimiento obrero, frente a cuya organización y demandas, la clase dominante profesó siempre un claro "odio de clase" (incluso aunque el peronismo diera la "garantía" de la regimentación estatal). 

De ahí la famosa frase de Portantiero sobre que al peronismo "le sobran sindicatos y le falta burguesía nacional" que en líneas generales y dada la relación compleja del kirchnerismo con los sindicatos (sobre todo en los últimos años) y la recomposición de las fuerzas de los trabajadores asalariados, recuperó su vigencia.

"Bloques históricos" de clases… medias

Las mutaciones del peronismo no han sido solamente "superestructurales", sino que han estado relacionadas con cambios en este "anclaje de clase" sui generis que era su relación histórica con el movimiento obrero al que denominó su “columna vertebral”. 

Después de la derrota que significó la dictadura para la lucha de la clase obrera, se puede pensar a los gobiernos posteriores como experiencias políticas que buscaron constituir algún tipo de "bloque histórico" con el centro en las capas medias y con el movimiento obrero en un lugar "auxiliar". El “neoliberalismo” en esencia fue posible por la derrota del movimiento obrero y el lugar secundario que ocupó como "sujeto activo" en el escenario en las últimas décadas.

El alfonsinismo con el "universalismo democrático" de corto alcance, del "con la democracia se come, se cura y se educa" y un discurso de DDHH desde el Estado, aunque basado claramente en la teoría de los dos demonios.

El menemismo con la ideología del "derrame" y la ampliación del consumo, a partir de las condiciones "excepcionales" que brindó la convertibilidad para un sector de las capas medias y altas de la sociedad argentina, que de esa forma hacía de nexo en una alianza que unía Recoleta con La Matanza. La experiencia delarruísta, que como decíamos acá marcó la alianza de la centroizquierda con la convertibilidad.

Y el kirchnerismo representó la combinación de un discurso de DDHH desde el Estado (aunque a la izquierda de la teoría de los dos demonios, pero con la curiosa invención del "camporismo") con una "vuelta al consumo" y un limitado "pacto de convivencia" redistributivo con los sindicatos (sin cambiar lo estructural de la “condición obrera” heredada del menemismo) hasta la ruptura de CFK con Moyano, a partir de la cual empezaron distintas líneas de "ajuste negociado". Una de las peculiaridades del kirchnerismo es que tuvo que incorporar al movimiento obrero bajo la hegemonía de la fracción más “vandorista”, hasta que el “modelo” encontró su límite y debió comenzar una nueva "redistribución" en favor del capital (devaluación, impuesto al salario). 

De conjunto, la experiencia del peronismo post dictadura es la de un creciente debilitamiento de sus lazos y su "anclaje de clase" en el movimiento obrero, por diversas formas de hacer base en las capas medias, acorde a la relación de fuerzas sociales y políticas nacional e internacional. Y como consecuencia de esto el debilitamiento de la identidad histórica del movimiento obrero y los sectores populares con el peronismo.

Este análisis puede resultar unilateral si no se tiene en cuenta el peso que adquirieron los aparatos territoriales y la relación con los pobres urbanos en la estructura del peronismo, sobre todo en el conurbano bonaerense. La idea no es presentar un "peronismo de clase media" en toda la línea, ni desconocer su peso entre los pobres urbanos, que no puede ser soslayado. Sin embargo, el desplazamiento territorial es la otra cara del "giro a las clases medias" del que estamos hablando. La volatilidad del voto nacional o provincial en esos lugares muestra la crisis identitaria, pese a la perdurabilidad de los intendentes que tiene que ver con otros motivos más complejos.

Un hecho no tan “maldito”

El proceso de actual redefinición de la "identidad peronista" después del avatar K implica un desdibujamiento que tiene en el panperonismo su expresión general y en Massa su justo medio como candidato muncipalista, descafeinado, un poquito peronista y un poquito republicano, para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.

Y si Massa es el “tipo ideal” del momento histórico que vive el peronismo, Scioli o Macri, no son muy diferentes en líneas generales.

¿Alguien puede afirmar que si Scioli y su alianza con el kirchnerismo, Massa y Macri, sumado si se presenta algún otro referente del peronismo federal; llegan al 80%; todo ese universo puede calificarse de “peronista”?

En un libro de reciente aparición y que reúne ensayos de intelectuales liberales que intentan pensar (una vez más) al peronismo, Marcos Novaro, pese a que reconoce la longevidad y el profundo anclaje plebeyo del peronismo original, afirma:

“Si algo ha tendido a debilitarse a lo largo de este periplo es el número de quienes podrían todavía considerarse ‘antiperonistas’ por el hecho de que bajo ninguna circunstancia votarían a un candidato de esa procedencia, o tolerarían que sus partidos de preferencias hicieran una alianza con sectores peronistas para formar gobierno. El menemismo tuvo ese efecto sobre los votantes y partidos del centro a la derecha, mientras que el kirchnerismo hizo lo propio en el otro costado del espectro amplió aún más el fenómeno. A consecuencia de lo cual en la última década pasó de alrededor de 60 a más del 70 el porcentaje de electores que optan más o menos regularmente por apoyar a algún sector y candidato proveniente del peronismo” (Novaro, Marcos: “Historia y perspectiva de una relación difícil” en “Peronismo y democracia”. Edhasa. Agosto 2014)

Para algunos peronistas esto es una demostración de la capacidad infinita que tiene el peronismo para reinventarse y ampliarse hasta ocupar todo el escenario. Sin embargo, esta situación también puede pensarse desde el sabio dicho popular “el que mucho abarca, poco aprieta”. Si todo es peronista, nada es peronista; y por otra parte la disminución cualitativa de “antiperonistas” habla de que ya es un hecho que no parece tan “maldito” para el renovado y ampliado país burgués.

Vamos llegando por esa vía a una suerte de "peronismo imposible" que sigue por la senda de desandar el "anclaje de clase" mientras el poder estatal en que se sostiene su predominancia política está constituido por su propio pasado: la alianza de los sindicatos con el Estado, que funciona como mero aparato de conservación y administración de paritarias y aumentos magros, cuando domina la "ley de los grandes números" y la lucha de clases es de baja intensidad, pero que no puede (ni quiere) generar un "laborismo que enamore" como base de un peronismo renovado.

Por eso, las fantasías de reeditar un "peronismo de izquierda" se basan en movimientos sociales de talante territorial, "bajo clero" de funcionarios estatales y unos cuántos jóvenes (y no tan jóvenes) confundidos.

La complicación adicional es la de que la clase trabajadora argentina vio recomponer su fuerza social en los últimos años, lo cual como dijimos acá marca un límite para cualquier ataque generalizado. La tendencia de la clase obrera a constituirse en sujeto se expresó durante estos años en grandes acciones aisladas desde el punto de vista masivo y en luchas duras en sectores puntuales en lo que denominamos "vanguardia".

En ese marco, la pelea por crear una nueva identidad política de izquierda en la clase obrera recién comienza a abrirse, a partir del agotamiento del sentido común impuesto en el largo ciclo peronista de que el peronismo era la única "izquierda real".

La identidad peronista del movimiento obrero (a la que prestó grandes servicios la política del Partido Comunista Argentino), fue un obstáculo importante para la emergencia de la independencia política de la clase obrera y las posibilidades de constituir su propio partido.

Quizás estemos asistiendo a un comienzo de resolución histórica de aquello en lo que fracasaron el "entrismo en el peronismo" de Palabra Obrera (del peronismo a la insurrección obrera), la "superación orgánica de los populismos" de Portantierio y Aricó o el intento de interpretación del "movimiento real contra el estado de cosas existente" en clave de equivalencia entre peronismo y comunismo de J.W. Cooke ("en Argentina los comunistas somos nosotros los peronistas").

Para pesadilla de unos cuantos puede ser que finalmente quede para la izquierda clasista de hoy, representada electoralmente por el FIT, el lugar de "los hijos de Fierro".


jueves, 2 de octubre de 2014

Salvador Benesdra: Un profeta desarmado en el horno de los '90




Salvador Benesdra es considerado uno de los mejores escritores de la literatura argentina, no obstante ser injustamente desconocido por el público masivo. De sólida formación intelectual, ex-militante trotskista, políglota, conocedor de la cultura de oriente y occidente, dejó dos libros: la novela El Traductor y el inclasificable libro El Camino Total - Técnicas no ingenuas de autoayuda para gente en crisis en tiempos de cambio. El Traductor había estado entre los finalistas del Premio Planeta Argentina de 1995, pero no ganó. El escritor Elvio Gandolfo, jurado en ese concurso, cuenta en el prólogo de la edición de Eterna Cadencia, que al leer los primeros párrafos, pensó “este tipo escribe”. Después del concurso, Benesdra se comunicó con Gandolfo para que lo guiara “sobre qué hacer con la novela”. Antes de que el libro estuviera publicado por Ediciones de la Flor, Benesdra se tiró del balcón de su departamento el 2 de enero de 1996. Después de muerto, el libro se publicó con dinero de una beca de la Fundación Antorchas, de la familia de Benesdra y con la colaboración de Gandolfo como editor. Entre marzo y octubre de 1995 escribió El Camino Total, que ninguna editorial quiso publicar porque “tenía un nivel demasiado elevado para el mercado de autoayuda. En 2012 Eterna Cadencia reeditó El Traductor y publicó por primera vez El Camino Total, “haciéndole trampas al mercado”, como dice Fabián Casas.