domingo, 1 de marzo de 2015

Causa AMIA y Nisman: ¿a cuál Cristina le creo?



¿A cuál Cristina le creo? ¿A la de la Cadena Nacional del 26 de enero del 2015 o a la de la inauguración de las sesiones ordinarias del 1° de Marzo?

Hace poco más de un mes, la Presidenta dijo que el gobierno de Néstor Kirchner no tuvo nada que ver con la designación del fiscal Nisman, incluso escrachó a Esteban Righi, ventilando que fue abogado de Anzorreguy. Eran los momentos iniciales de la crisis política e institucional y el Gobierno buscaba desmarcarse burdamente de las actuaciones de fiscal dudosamente fallecido. 

Sin embargo, en el discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso, Cristina afirmó que ellos lo pusieron a Nisman y le dieron todo el apoyo material y humano. Lo que es lo mismo que confesar que impulsaron y respaldaron totalmente la investigación que llevó adelante el fiscal junto con ... Stiuso, la CIA y el Mossad. 

¿A cuál Cristina creerle?

Nisman versus Nisman, sí. Pero también Cristina contra Cristina

Cadena Nacional del 26/01/15:

"En ese momento, el Procurador General era el Doctor Esteban Righi, pero no pudo firmar esto porque tuvo que excusarse, porque en su estudio su familia, o su hijo o su mujer, no lo recuerdo muy bien, habían actuado, o él mismo creo antes de ser Procurador, había actuado como defensor del entonces Secretario General de la SIDE, Anzorreguy, en la Causa AMIA. Por lo tanto, el Procurador Fiscal, de aquel entonces, tuvo que excusarse porque había sido defensor del Doctor Anzorreguy, en la misma causa AMIA, que ahora tenía que designar a un fiscal. Creo que nadie se le ocurrirá decir que por ejercicio de esta defensa el Doctor Righi tiene que ver con el encubrimiento o con alguna participación en el atentado AMIA. Digo esto para aclarar definitivamente que la designación de Nisman de ninguna manera y en ningún momento dependió del Poder Ejecutivo, simplemente porque constitucional y legalmente no lo podía hacer. (Destacado nuestro)


Inauguración de sesiones ordinarias del 1° de marzo:

“A nosotros, que fuimos los que dotamos de recursos humanos, económicos; que venimos bregando desde el año 1996 por esta causa. A nosotros, que lo pusimos al propio fiscal Nisman al frente de todas las investigaciones, diciéndole todo lo que…, dándole todo lo que él pedía. Era la Secretaría y era la Fiscalía que más recursos contaba de todo el poder judicial y la única que tenía una sola causa. Yo misma me desgañité en la ONU gritando porque realmente cooperen y se permita que el juez le tome declaración” (min. 3:40:40 del video-Destacado nuestro)




jueves, 19 de febrero de 2015

#18F: el kirchnerismo y las multitudes




Pasó el “Día D” y la movilización convocada por un grupo de fiscales a un mes de la muerte dudosa del fiscal Alberto Nisman.

El número de participantes estuvo en el centro de la primera polémica. La policía Metropolitana, una fuerza que responde al Gobierno de la Ciudad y a Mauricio Macri dio a conocer tempranamente su estimación con una cifra: 220 mil personas. Inmediatamente vino la respuesta de la Policía Federal, que responde al Gobierno Nacional y sentenció que no superaban los 50 mil participantes. En medio, los fantásticos números de La Nación o Clarín: 300 mil o 400 mil y si se los apuraba, había un millón de amigos.

La realidad es que pese a la lluvia persistente que caía sobre Buenos Aires, la movilización fue masiva. La presencia de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ex  - esposa de Nisman, junto a sus hijas, pretendió aportarle un simbolismo particular con el protagonismo de una tragedia familiar en el marco de una movilización política.

Sin embargo, la llamada “marcha de los fiscales” no logró convocar a sectores más amplios de los que tradicionalmente se movilizaron contra el Gobierno en otras oportunidades: los cacerolazos más intensos, o más lejos en el tiempo, las marchas organizadas por Juan Carlos Blumberg en 2004. El 18F fue menor o en el mejor de los casos y haciendo mucha fuerza, de la misma magnitud.

Las clases medias y medias altas de derecha pusieron su impronta. Desde los movileros que transmitían en directo hasta algunos de los participantes a los que se les concedió el micrófono, destacaron y lamentaron la escasa presencia de jóvenes.

La muerte violenta del fiscal Nisman generó una conmoción nacional y abrió una crisis política, potenciada por la causa en la que intervenía: investigaba los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel que tienen una historia de impunidad de más de dos décadas.

Pero el hecho desató una “guerra de desgaste” entre el Gobierno y la corporación judicial aliada a una fracción de los “servicios”, con el apoyo de los medios opositores. En la misma emergió a la escena pública la podredumbre y descomposición que ensucia a todas las fracciones en pugna y a las distintas instituciones del Estado.

El grupo de fiscales -protagonistas centrales de la convocatoria-, son parte integrante de una casta judicial desprestigiada por su probada complicidad con los distintos gobiernos de turno y los poderes reales, así como con la impunidad en la causa AMIA. Salieron a la luz sus relaciones carnales con el aparato de los servicios de inteligencia, incluidos sus negocios turbios. El aparato comunicacional del gobierno se encargó de ventilar la trayectoria de los fiscales y jueces, sin importarle que en el mismo acto confesaban el fracaso de la encendida “lucha contra las corporaciones”.

Una “marcha de los fiscales” con tremendo prontuario y motorizada por un interés faccional y corporativo, ubicados en el centro de una oscura interna de servicios de inteligencia (nacionales e internacionales), era difícil que lograra ampliar su “hegemonía” para arrastrar  a la calle a sectores más amplios de los que tradicionalmente adversan al Gobierno.

La casi totalidad de los dirigentes de la oposición política burguesa que sumaron su oportunismo a la convocatoria, no lograron potenciarla. Por el contrario, la “politización” en el sentido electoralista que le imprimió su adhesión, restó más de lo que pensaban sumar. Es un dato a destacar la escasa convocatoria para ampliar la movilización callejera que tiene la oposición tradicional, ya que estuvieron todos los principales candidatos a presidente.

La suave fábula del golpe blando

El “golpe blando”, que luego pasó a ser el “golpe suave”, demostró ser solo una fábula del relato del Gobierno. Pretendió otorgarle una entidad mayor  a la marcha que en el balance le permitiera potenciar el nivel de su “capacidad de resistencia”.

Dentro de esa estrategia se enmarcó la “polarización” que apuntaló Cristina Fernández en los últimos días. Realizó una seguidilla de cadenas nacionales en el fin de semana largo. La última, transmitida a horas de la concentración, tuvo un discurso encendido apuntando a la movilización y en defensa de los “logros” de su Gobierno, presuntamente en riesgo ante una “ofensiva golpista”.

Lo concreto es que fue una movilización política, montada sobre la muerte dudosa de Nisman y que tuvo el objetivo preciso de debilitar políticamente a la coalición de Gobierno en general y al kirchnerismo en particular. Algún comentarista chicaneó en Twitter: “al intento de debilitar al adversario para lograr que pierda en las elecciones, ahora le dicen ‘golpe blando’”. Y afirmaba que esa práctica se llamaba simplemente… “política”. Si se tiene en cuenta que en la naturaleza de la política burguesa están inscritos los medios correspondientes a sus fines, la afirmación no deja de ser relativamente cierta. Encubridores seriales y responsables de muchas muertes cargadas sobre sus espaldas, como son los representantes de la oposición tradicional, hacen “política” montados sobre una nueva muerte dudosa que conmovió al país.

El aspecto de verdad de esta lectura es que lejos se estaba de enfrentar un “golpe”.  El objetivo del conjunto de la oposición y la fracción de la casta judicial convocante era debilitar electoralmente al Gobierno y especialmente al kirchnerismo, hacia el recambio presidencial de este año y allanar el camino a candidatos afines. La casta judicial, además, quiso marcar el terreno para sostener intactos sus privilegios y su poder, frente al cuestionamiento y la inmundicia que surgió con la crisis Nisman y que afectó a la autoridad estatal, incluida la de la justicia.

El grueso del peronismo, el partido del orden por excelencia y por lo tanto también del “desorden” si se lo propone, el conjunto de las clases dominantes y la Iglesia, bajo las órdenes nada más y nada menos que del Papa, apuestan a una transición lo más ordenada posible.

Ficciones y realidades

Los discursos políticos dominantes tomaron estos días características ficcionales. Representantes impresentables de funcionarios judiciales privilegiados y una oposición oportunista que salen a defender sus intereses particulares en nombre de la idea universal de la República y la Democracia.

Del otro lado, un Gobierno que, producto del agotamiento del llamado "modelo", viene entregando los recursos estratégicos (Chevron), haciendo acuerdos muy favorables a capitales chinos para obtener dólares de urgencia y está en búsqueda desesperada de nueva deuda para volver a hipotecar al país. Que defiende como una gran conquista la asistencia estatal hacia aquellos a los que mantiene desde hace una década en la precariedad laboral y en el trabajo en negro y que es un aliado firme de las multinacionales, especialmente las automotrices y autopartistas (Lear). Y todo eso hecho en nombre de una épica de la Soberanía y de la Patria, puestas al cuidado de un General del Ejército, sospechado de cómplice del genocidio.

En el balance, el Gobierno intentará instalar su “éxito” porque lograron enfrentar un “golpe” (blando, suave, casi imperceptible) que solo estaba en su imaginación. O porque la movilización fue menor de lo esperado, olvidando que la capacidad de movilización propia se redujo en los últimos tiempos, a lo sumo, a tres patios de la Rosada, con no pocos jóvenes empleados estatales.

Los “fiscales” y la oposición intentarán imponer su “éxito” porque se “vistieron de pueblo”, rodeados de una clase media de derecha, que desde hace tiempo es rabiosamente opositora.

Paso el “Día D” y más allá de los “festejos” de pequeña política, la realidad por fuera de estas ficciones, es que queda un gobierno que suma desprestigio y lee mal la situación si piensa que los que no fueron a la movilización, creen en el conjunto su relato de fin de ciclo y no piensan que tenga responsabilidades en la crisis en curso. Se encuentra ante una economía en recesión y sus disminuidas posibilidades electorales de competir solo se dan de la mano del candidato que más se parece a los de la oposición (Scioli). El buscado triunfo en primera vuelta está más puesto en cuestión que nunca (en segunda, es una derrota asegurada). Del otro lado, una oposición que confirmó su dispersión y su incapacidad de amplificar la convocatoria, aunque Macri y Massa calculen el tamaño de su esperanza, en términos de pequeñas ventajas electorales. En el medio, una causa por una muerte cada día más dudosa, con nuevos testigos plantados o no, que ensucian más la investigación turbia desde su génesis, presa de una interna de “servicios” descompuestos y con la Presidenta imputada por presunto encubrimiento.

En el trasfondo, una causa mayor, la de la AMIA, que mantiene intacta su larga historia de impunidad. Entre todos aportan a la destrucción acelerada de la autoridad estatal, mientras en los sótanos de la democracia y del Estado sigue abierta una impredecible guerra de espías. Excepto que se intente ponerle punto final con algunos cambios menores, parte de lo cual sea la ¿acordada? declaración de ayer del famoso “Jaime” Stiuso.

Ni la “marcha de los fiscales”, ni el Gobierno, dieron una salida progresiva a esta situación (y no pueden darla). Por eso la izquierda no participó de esta interna de cómplices y encubridores, que tuvo un nuevo episodio callejero en una Buenos Aires pasada por agua.


viernes, 13 de febrero de 2015

Todo sobre la crisis Nisman



Desde que se produjo la muerte dudosa del fiscal Alberto Nisman el 18 de enero pasado, venimos cubriendo para La Izquierda Diario la crisis política abierta que tendrá un nuevo episodio en la llamada "marcha de los fiscales" del próximo 18 de febrero. Ponemos a disposición de los lectores de El violento oficio de la crítica, todos los artículos/editoriales publicados desde el día de la muerte que produjo una verdadera conmoción nacional. Publicamos también un artículo anterior, de diciembre de 2014, cuando se produjo el cambio en la cúpula de la ex - Side. Es válido aclarar que en la mayoría de los casos se trata se síntesis de debates y discusiones en la redacción de La Izquierda Diario y en el seno del Partido de los Trabajadores Socialistas.



La imputación a la Presidenta Cristina Fernández por presunto “encubrimiento” de la llamada “pista iraní” en la causa AMIA, es un salto en la escalada de la corporación judicial, aliada a una fracción del aparato de espionaje y a los medios opositores, en la guerra de desgaste con el gobierno. La transición presidencial ya no se presenta tan ordenada como preveían.

La Presidenta enfrentó abiertamente a la llamada “marcha de los fiscales” en la Cadena Nacional. Las contradicciones de la estrategia de polarización. Convergencias y divergencias con otros momentos críticos en los años kirchneristas.


Los carpetazos y operaciones dominan la disputa política. Una crisis profunda de la autoridad del Estado, pese a que no irrumpa la economía como elemento catastrófico.



Un nuevo capítulo de la crisis política con la convocatoria a la movilización del próximo 18 de febrero. Tragedia y farsa de las comparaciones kirchneristas. La izquierda frente a la marcha del 18F. Una posición independiente: ni con el Gobierno, ni con la oposición, todos conspiradores y cómplices del espionaje.


Por estos días circuló el borrador de la nueva Carta Abierta (Nº 18). “Entre el texto y la sangre” es el título y se refiere centralmente a la crisis por la muerte de Nismam. Grageas de una primera lectura rápida.


La mayoría de la población cree que va a reinar la impunidad y desconfía de la justicia, la policía y los servicios. La crisis tiene un nuevo episodio con el debate sobre la reforma de la exSIDE. El impacto en el año electoral. Y porqué los servicios de inteligencia son irreformables.


La “rebelión de los espías”, último acto de la serie de restauraciones que no fueron. La obra de la recomposición de la autoridad estatal cuestionaba desde lo más oscuro de su propio núcleo. El “fin” de un ciclo que no existe más.


Se abrió el debate sobre el proyecto anunciado por la Presidenta que declama la “disolución” de la SIDE. Lo que no dice la propuesta, ni aclara el Gobierno. La oposición, la causa Nisman y un debate con el kirchnerismo.


Un anuncio que llega de contragolpe ante la crisis aguda por la muerte del fiscal Nisman. El doble discurso de un Gobierno que siempre se apoyó en los espías, las patotas sindicales y represores como Berni o Milani; y ahora dice que quiere “democratizar” los aparatos de inteligencia.


Prontuarios que muestran la mafia que florece en el seno de los servicios de inteligencia. El Estado detrás del Estado y la frontera donde se cruzan política y delito. La utopía reaccionaria de democratizar y reformar esta cloaca como ahora propone la presidenta Cristina Fernández.


Fue una de las semanas más críticas bajo los Gobiernos kirchneristas. Las últimas novedades de la investigación y una lección sobre los "servicios" de la democracia.


Algunas conclusiones sobre un crimen que cambió el escenario. Las consecuencias políticas sobre el gobierno, el régimen y el Estado. Una muestra más del fracaso de la “lucha contra las corporaciones”. El desprestigio de los servicios y la oportunidad de esta crisis.


Los “servicios” son un factor de poder que actúa en las sombras del Estado. Además de su función como organismo de persecución y represión, son agentes de las conspiraciones entre las diferentes camarillas capitalistas.


Las primeras horas de la investigación dejan más dudas que certezas. Los pasos de la fiscal y la jueza de la causa. El giro político del gobierno y los agujeros negros de una “muerte dudosa”.


El fiscal Alberto Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento. Fue el mismo día que tenía que declarar ante la Comisión de Legislación Penal del Congreso por las denuncias presentadas contra el gobierno al que acusaba de encubrimiento en la causa del atentado a la AMIA. El “suicidio” abrió una crisis política con resultado incierto. La podrida guerra de los espías saltó a la luz con la muerte de Nisman.


Los servicios de inteligencia no son “imperfecciones” o cuentas pendientes de la democracia, sino parte de su estructura.


miércoles, 14 de enero de 2015

El General Paz y el valor de la batalla




La lectura de las Memorias del General Paz otorgan, además de una visión de la historia argentina con su punto de vista, grandes lecciones sobre estrategia militar y una narrativa extraordinaria. Muchos la han comparado con la del mismo Sarmiento. No por nada, la figura de Paz cautivó a grandes escritores y ensayistas como Andrés Rivera (“Ese manco Paz”), Luis Franco (“El General Paz y los dos caudillajes”) y más recientemente, Martin Kohan en su último libro (“El país de la guerra”) le dedica un apartado. En algún momento si el retorno a las tareas de la coyuntura nos lo permite, le dedicaremos algún comentario a las Memorias.

Pero queríamos compartir este fragmento de las conclusiones de la batalla de la Tablada (Córdoba-1829), la primera batalla en la que Paz vence a Facundo Quiroga.  Justamente fue el “Tigre de los llanos” el que había definido con admiración a Paz diciendo que “es un general que gana batallas con figuras de contradanza”. A lo largo de las Memorias, el mismo Paz no ahorra elogios para con sus enemigos de quienes saca lecciones estratégicas. Quiroga no es la excepción y más de una vez es tratado con respeto y admiración por “el manco”.

El fragmento refiere al valor que Paz otorga a las batallas en su concepción general del arte militar. Por varios comentarios que se repiten en las Memorias, Paz había estudiado las innovaciones napoleónicas en el arte de la guerra.

De uno de estos comentarios se desprende una anécdota: para criticar (es un crítico ácido)  al hoy “aceitoso” General Dehesa, Paz citó a Napoleón para afirmar que por su tosquedad, Dehesa no llegaba ni si quiera a cuadrado "ya que tenía más base que altura”.

Aquí el fragmento, que además de algo de las concepciones militares muestra -con el estilo de la época- la potencia de su narrativa:

“Llegados al campo y reunidos con el resto del ejército se repitieron las mutuas felicitaciones y los cánticos de triunfo: allí tuvieron lugar esos enfrentamientos indescriptibles en que después de una gran batalla se entregan los vencedores a unas emociones exclusivamente propias de una tal situación; allí es donde se ocupan en referirse unos a otros con la mayor cordialidad los peligros que corrieron, las acciones de los vivos, las virtudes marciales de los que perecieron en el combate; se hace mención de la disposición de los jefes y de los lances individuales en que se hallaron comprometidos.

Se forman innumerables corrillos según las diversas categorías militares sin que el hambre, la fatiga, la falta de sueño sean parte a interrumpirlos. Mientras que el General medita profunda y quizá silenciosamente, el fruto que puede sacar de las ventajas obtenidas, los jefes disertan con tal cual reposo, los oficiales jóvenes charlan a más no poder y los soldados discurren y refieren a su modo las aventuras de aquel día. Parece que por algún tiempo durase la confusión de la pelea y que las cabezas exaltadas se rehusasen al reposo o a un sentimiento más tranquilo. A excepción de algunos charlatanes que procuran recomendarse por hazañas exageradas o supuestas, a quienes no es difícil designar, se puede conocer a los que han llenado cumplidamente sus deberes por el aire de sus semblantes en que manifiestan estar satisfechos de sí mismos.

Una gran batalla abre una nueva Era para un ejército recientemente formado: por mucho tiempo ella es el objeto de las conversaciones: es el punto de partida y también el fin de todos los discursos: en ella se crean grandes reputaciones, y desaparecen otras que no estaban decididamente establecidas, o que habían sido usurpadas: se ven reclutas que por un valor extraordinario desplegado en el combate han corrido en un día una larga carrera, y se igualan a los más acreditados veteranos. En la clase de oficiales empiezan a percibirse esos destellos de genio y tino militar que algún día harán a algunos capaces de optar a los grados superiores. Los primeros momentos son todos por lo común de la patria, del honor, de la gloria, no es sino después que la envidia, la ambición inmoderada, la calumnia y otras pasiones innobles suelen asomar su horrible cabeza, con raras excepciones”.

viernes, 9 de enero de 2015

La izquierda, más allá del laberinto (columna en Infobae)



Si el 2013 fue el año de la emergencia electoral de la izquierda nucleada en el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), el 2014 lo fue de su protagonismo en conflictos que tuvieron amplia repercusión en el escenario político.

Los conflictos desatados en la autopartista Lear Corporation y la gráfica ex RR Donnelley, hoy bajo gestión de los propios trabajadores, tuvieron alto impacto en el escenario.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Postales conurbanas de Navidad


Patricio Mussi: heredero y cristinista
La visita al barrio para cumplir con el folklore anual de una fiesta familiar siempre parece un eterno retorno. Y no pocas veces deja el sabor de una bienvenida al desierto de lo real. O, por lo menos, a ese realismo mágico al que llaman conurbano bonaerense.

Sociedad y Estado. Decidí caminar las poco más de 20 cuadras que separan la estación de tren de la casa de la familia. Cuando estoy llegando al barrio, desde unas cuantas cuadras antes se levanta un imponente edificio espejado que desentona con todo el paisaje que hay a su alrededor. Una construcción más propia de Nordelta o de Puerto Madero que de Berazategui y contrasta más aún en un barrio como este. Más cerca puedo divisar que se trata del flamante Palacio Municipal. Se mudó desde uno de los extremos hacia el centro del distrito. No hacia lo que se denomina históricamente el centro (comercial), sino más alejado y a la vez más cerca.

Cuando llego pregunto: “Che, estos mudaron la municipalidad”. A coro me responden: “Claro, viste lo que es ese edificio? Ta re bueno. Ahora tenemos todo más cerca, incluidos los impuestos que llegan con una velocidad impresionante.” Afirma irónicamente alguno de los parientes.

El intendente decidió acercar el primer mostrador del Estado al centro de la sociedad (acentuando las diferencias entre una cosa y la otra, no vaya a ser que alguno se confunda) y las aspiraciones están en un punto tal que ahorrarse un poco de tiempo para el tramiterío e incluso para pagar los impuestos, se lea como una conquista. Además, la presencia del municipio “valoriza la zona”.

No es mal negocio para gente que ocho años atrás ocupaba esos terrenos, se bancaba algunos desalojos y las topadoras que destruían los primeros ranchos, hasta que la situación quedó en un limbo precario, pero un poco más firme. Empezaron a levantar las casas que hoy pueblan las viejas canchitas de fútbol donde pasábamos los días y algunas noches todos los craks que no llegamos.

Muchas veces me pregunté si mi participación activa desde hace más de 20 años en la lucha “en general” (incluidos sus miles de conflictos), justificaba mi ausencia de estas luchas “en particular”, dadas por gente cuya condición (que también era la mía) me impulsó a la militancia política revolucionaria.

Siempre me respondí que sí, pero me hubiese gustado estar a la par de todos, enfrentando a la cana cuando “tiraba abajo las casitas”, según el triste recuerdo de una de mis sobrinas que comenzaba a dar sus primeros pasos por aquellos años con una clase práctica sobre el Estado. Era su forma de ganar algo, un techo, que también era “para mi país”, habiendo tantos ganadores de la década ganada.

No daba para ponerse en maestro ciruela del izquierdismo y explicar que si fuera por el clan que ocupa la municipalidad hace décadas, no habría ni casita, ni terreno, ni impuestos urgentes y muy probablemente toda esa multiplicación geométrica de familias se hubiese tenido que amuchar en el escaso espacio que les asigna el conurbano. Además, es muy probable que el chanta que hoy oficia de intendente haya estado detrás de los llamados para desalojar los terrenos, hasta que se le impuso la relación de fuerzas.

Aunque algo de eso lo sabían mejor que yo, cuando me explicaban que estos terrenos eran privados e iban a ser expropiados por el Estado municipal y la gente fue a ponerle el pecho a los ediles y no se animaron a votar tal expropiación para algún jugoso proyecto inmobiliario. No sé si habrán ocurrido tan así las cosas, pero por el momento preferí quedarme con esa versión de la conquista de la lucha extraparlamentaria del municipalismo.

Este intendente de genes duhaldistas, devenido en más cristinista que Cristina, tiene cosas bizarras. Hace poco leímos que publicaba los avisos en Página 12 (que tiene tanta circulación en la “capital nacional del vidrio” como el Le Monde francés o el de Natanson, para el caso es igual) y ahora vimos que en el sitio web del municipio se anuncia que pueden mirarse desde el portal los programas de 678. Hay colgados 555 videos y tienen 801 vistas (uno y medio por video).

Habría que explicarle al Mussi Jnr. que en esta zona viven las sirvientas “excluidas” de esa tremenda batalla cultural que se libra en Palermo y que no lloraron a Néstor. Cuando Sandra Russo derramaba lágrimas de cocodrilo y su vecina gorila, una sonrisita cínica; había que seguir limpiando la mugre de ambas y más o menos en las mismas condiciones.

División del Trabajo. Ejercitando una suerte de sociología barata y zapatos de barro, se puede decir que en la división metropolitana del trabajo, gran parte de la zona sur, sobre todo del ramal Quilmes –ese por donde no pasó Randazzo, doy fe con este último viaje- (así como La Matanza y parte del oeste), aportan la mayoría del precariado.

Empleadas domésticas, a quienes la clase media describe con el eufemismo de “la chica que ayuda en casa”; albañiles (desde peones, hasta los maestros mayores de obra); plomeros; gasistas matriculados legalmente, con matrícula comprada o de los otros; algunos herreros más profesionales; porteros de edificio. Desde ya que hay obreros de fábrica, docentes (mi vieja y mi hermana, sin ir más lejos), estatales y de todas las profesiones, así como sus correspondientes porciones de clase media. El resto, chorros y policías (asociados o no). Pero la división es a trazo grueso, por comparación con la zona norte, digamos; en la que también hay de todo, pero donde existe una impronta más proletaria tradicional. Es una hipótesis a la altura de un blog che, no una tesis doctoral.

Los movimientos sociales de la zona sur, que supo ser terreno fértil para las organizaciones de desocupados, así como las distintas expresiones políticas algo tienen que ver con estas condiciones estructurales.  

Ampliación de derechos. Alguien me interroga: “¿te acordás de X., el puto?”, e inmediatamente se arrepiente del uso de un calificativo de por sí discriminatorio y empieza a buscar algún otro más políticamente correcto. En ese momento, a mí me preocupaba menos su incorrección que lo que había sido de aquel pibe que decía que me tenía aprecio, no porque haya sido muy “gay friendly” en medio de esa jungla de atraso del conurbano de fines de los ochenta y principios de los noventa; sino porque intentaba ponerle límites a los animales que tenía como amigos y que encontraban su diversión barata en el agravio cruel.  “Vos lo ves ahora y no lo reconocés, es toda una mujer ‘hecha y derecha’”, me explican, aclarando para oscurecer. “Ah, mirá vos y a qué se dedica?”, pregunto ilusionado. “Ah no, hace lo mismo que hizo su mamá toda la vida, es empleada doméstica”.

Me pareció una perfecta síntesis de la “ampliación de derechos” kirchnerista (en la que no deja de haber conquistas productos de largas peleas). Hoy te podemos aceptar hasta tu condición sexual, pero a condición de que sigas haciendo lo que se debe: limpiarle la mugre a algún ricachón ocupado en la “batalla cultural”, de un lado o del otro. Y el progresismo hasta puede jactarse de su amplitud para aceptar las particulares condiciones de… “la chica que ayuda en casa”, que amplían su horizonte de aceptabilidad a tono con los tiempos.

Violencia es mentir. “El barrio está bastante tranquilo”, me aseguran con vehemencia. “Excepto el que mataron acá a la vuelta el domingo, en general está todo tanqui”. Y cuando decían acá a la vuelta, era literalmente acá a la vuelta, es decir, a menos de cien metros. Una parte de los terrenos ocupados se destinó a una canchita de fútbol que parece que se convirtió en la “Sociedad Los Manzanos”. No dejó de llamarme la atención la diferencia entre las percepciones relativas de la violencia y la “inseguridad”, en un país que es combinado, pero muy desigual. Un fiambre sólo a la vuelta de tu casa es sinónimo de tranquilidad. 

Inmediatamente, empezaron las disquisiciones sobre los balazos. La cosa es que el 25 vinieron algunos que habían pasado la “Nochebuena” en otra casa por la zona y cuentan que a poco de las doce sintieron algo que rebotó en la mesa y en la pared. Pensaron que era una bala y efectivamente como a las dos horas alguien la encontró, o sea, se salvaron de pedo. No tuvo nada que ver la especial "situación gravitatoria" del distrito que tan bien supo contar Fabian Casas (el otro). 


Ahí empezaron anécdotas de balazos que atravesaron techos de zinc o distintas variaciones de chapas más o menos con la misma resistencia: poca. Y los cálculos matemáticos de amontonamiento suburbano de policías, chorros, frágiles techos, inconsciencia colectiva y muchos grados de alcohol que facilitan el gatillazo al aire en nombre  de alguno de "los barbudos" (Papa Noel o Jesús), le dan verosimilitud a las historias que siempre tienen su cuota de exageración.


Una “noche buena” que casi se convierte en una noche de mierda. Una navidad sin muertos aleatorios por balas de plomo, que en realidad son de cobre… pura suerte. A brindar entonces, por el balazo que no fue, feliz Navidad y próspero Año Nuevo para todos y todas. 



viernes, 19 de diciembre de 2014

Obama y Francisco: ¿gramscianos de derecha?




Juan Dal Maso y Fernando Rosso

"Gramsciano de derecha" fue la definición acuñada por Iñigo Errejón, el joven académico asesor de Podemos, para  Enric Juliana, el periodista del diario catalán La Vanguardia. Juliana es un admirador de los “eurocomunismos” allí donde existieron (Italia) y un nostálgico de dónde no tuvieron lugar como partidos de masas o fueron más limitados (Estado Español, con la excepción de Cataluña). Esta definición podría caberle a Obama y el Papa, artífices, junto con Raúl Castro, de una política contrarrevolución social con formas de "revolución pasiva". 

En un reflejo "decisionista", el presidente Obama, después de una pérdida significativa de poder (tras una derrota electoral), sorprendió a propios y extraños, en alianza con el Papa, retomando la agenda con una política "bonapartista". 

Mientras pega "por derecha" contra Rusia (y hasta contra Venezuela), pega "por izquierda" contra los gusanos y los sectores más recalcitrantes del partido republicano y por esa vía abre un camino para intentar terminar de consumar una restauración capitalista en Cuba con métodos "consensuados" con la burocracia del PCC.

Para el gobierno cubano, el giro acelerado hacia la "apertura" se imponía por las condiciones autogeneradas por décadas, con el aditamento de las consecuencias que las crisis venezolana y rusa, pueden tener sobre su golpeada economía.

¿Es un triunfo de David contra Goliat? No parece. Si bien el gobierno cubano puede exhibir este acuerdo como una conquista y efectivamente existió una enorme y heroica resistencia del pueblo cubano frente al bloqueo de Estados Unidos, lo cierto es que el bloqueo es (sigue siendo hasta que no se levante de verdad y eso será complejo de aprobar en el republicanizado nuevo Congreso que asume en enero) una especie de "continuación de la guerra fría por otros medios". Y una continuación de la guerra fría por otros medios, si bien política, es a su modo un acto de guerra. Es decir, retrasa la "reconversión" de Cuba mediante una "salida política".

"Progresista" y restaurador, Obama busca darle oxígeno a la declinante hegemonía norteamericana con un gesto de alto impacto político que a su vez refuerza la sobrevida del americanismo. Mientras los diarios burgueses dan cuenta de los "festejos en las calles de La Habana", uno se acuerda de la piba que dejaba lo más contenta la facultad para laburar en Burger King, en la memorable película Good Bye Lenin, escena que sintetiza el rostro del neoliberalismo en los países del Este: trabajo precario e ideología del progreso individual. 

Antonio Gramsci prestó especial atención al fenómeno del americanismo, que hundía sus raíces en el fordismo como técnica que revolucionaba la producción industrial. A diferencia de Europa, en Estados Unidos la hegemonía nacía de la fábrica, dado que la racionalización de la producción conllevaba una racionalización de la población, mediante el control de los hábitos y costumbres de los obreros y su entorno familiar por un lado y por otro no existía un "bloque agrario" conformado entre la Iglesia, las masas populares y los intelectuales, por lo que el sentido común se formaba más directamente a partir de la disciplina industrial.

Y el fenómeno del americanismo es sin duda, una variante más o menos permanente del Siglo XX, más allá de sus distintas formas, industrial o consumista, "democrático" o guerrerista.

En épocas de relativa desindustrialización de Estados Unidos, producto de la relocalización de empresas que buscan en el sudeste asiático u otras semicolonias las mieles de una mano de obra mil veces más barata, el americanismo se liga directamente al consumo. En ese contexto, se podría decir que la hegemonía nace en la fábrica pero se consuma en la vidriera del shopping o en la góndola del supermercado.

Como afirma Abel Gilbert en EEUU, “no todos comparten esa aversión (hacia Cuba y el castrismo) de décadas: aunque de modo menos estridente, empieza a ser cada vez más compartida en EE.UU la idea de que al castrismo, remozado desde que Raúl se hizo con el poder y puso en marcha reformas que nadie habría imaginado con Fidel al mando, no se lo derrota con la CIA sino con la SEARS, la famosa cadena comercial, con la que los espías comparten algo más que una analogía fonética: 'Find something great!'

Entonces, lo que se juega Obama, más allá de la coyuntura, es la consumación de esta "victoria final" del american way of life sobre "el comunismo" (nadie considera a Corea del Norte como un baluarte "de izquierdas"), que lo ubicaría como un estadista de la potencia del Norte y a su vez tendría consecuencias para la política exterior norteamericana que hoy no podemos prever con suficiente claridad. Se va cascoteado por los republicanos, pero gana puntos en la "batalla cultural". 

El Papa, por su parte, en darle el toque final a la "guerra santa" del Vaticano contra el "comunismo" objetivo compartido durante el Siglo XX con el imperialismo norteamericano. Una diplomatización de la contrarrevolución, a tono con la tradición italiana y vaticana.

Ambos, con un gesto "populista" buscan absorber lo que queda de la revolución cubana con el avance de la restauración capitalista y dar un golpe simbólico de importancia estratégica: muerto el perro, se acabó la rabia. 

Pero ¿se acabará la rabia? O mejor dicho ¿cuál es el alcance del golpe simbólico? ¿Es como una "caída del muro" a la latinoamericana? Salvador Benesdra pinta en El traductor el cuadro deprimente en que se hunde su alter ego, Ricardo Zevi, cuando va en un taxi y escucha la noticia de la caída de la URSS. Por buenas y malas razones, la URSS era una referencia (incluso para el trotskismo que luchaba contra la burocracia) de que la expropiación de los capitalistas era posible.

La burocracia cubana, como última esquirla de ese fenómeno aberrante que marcó el Siglo XX (las burocracias de los “socialismos reales” que llegaron a construir un sistema internacional de estados); ha logrado desdibujar ese símbolo latinoamericano y mundial que fue Cuba. 

La isla hoy no tiene la misma significación en el imaginario popular (aunque se mantengan amplias simpatías), en parte por la propia política castrista hacia la restauración, en parte por su ligazón con el "socialismo del siglo XXI" que combina la socialdemocracia y el populismo. Y en parte porque la idea de socialismo tiene entre las masas populares menos fuerza hoy que hace medio siglo. La crisis económica mundial ha desatado múltiples fenómenos de lucha social, pero el nivel de radicalización da como resultado fenómenos políticos que con sus "colores locales" reivindican por distintas vías al eurocomunismo, desde Podemos hasta Jacobin.

Como decía un trabajador para graficar el desprestigio impuesto por la burguesía y la burocracia contra el llamado comunismo: "el único que habla bien de Cuba es Maradona."

Por último, al darse la restauración no como "catarsis" sino como negociación, el camino hacia el capitalismo se va dando mediatizadamente y sin el efecto simbólico condensado de un "acontecimiento" como la caída del Muro de Berlín. En este sentido, el "triunfalismo" yanqui que podría sobrevenir a partir de los avances en la restauración dista años luz del de los años '90. 

Lo que se viene para Cuba está por verse, en principio restauración no necesariamente implica en el contexto actual de descrédito del "neoliberalismo", un avance inmediato de un programa radical neoliberal. La retrogradación social puede venir acompañada de la supervivencia de ciertas conquistas estatales, como restauración negociada. Posiblemente se abra un período donde estén planteadas luchas del pueblo cubano en defensa de sus conquistas, así como por la interpretación del legado de la revolución cubana.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Córdoba: sindicatos y régimen político



El paso por Córdoba también nos dejó algunas reflexiones sobre el régimen político, los partidos y la situación general.

El protagonismo político de los dirigentes que provienen de los gremios demuestra el peso del “partido sindical”, en el marco de un régimen muy desprestigiado. Santiago Clavijo, de Luz y Fuerza es legislador provincial (entró por el Frente Cívico de Luis Juez), al igual que José Pihen del SEP (estatales) que hizo su ingreso en las listas delasotistas. Walter Grahovac, proveniente de la UEPC (docentes) es Ministro de Educación y hasta hace poco, Omar Dragún de SMATA, era Ministro de Trabajo (reemplazado por Adrian Brito, de Canillitas). Hasta hace dos años, quien era Secretario General de la UOM, Augusto Varas, fue también legislador provincial por el juecismo.

Todos estos dirigentes sindicales tienen diferencias con los referentes que hay en el Congreso Nacional porque no son figuras secundarias (Pihen y Dragún son secretarios generales, Grahovac lo fue en docentes). Cualquier confundido puede pensar que el delasotismo instauró una especie de gobierno de “frente popular” o que el régimen tiene esas características.

No es así, obviamente. Pero en principio esto es una manifestación distorsionada en la superestructura del régimen del peso del movimiento obrero, es un homenaje a su indiscutible presencia en la vida social y política provincial. Y a la vez habla de la importancia estratégica de la burocracia sindical para el sostenimiento del orden en Córdoba.

Los números de la última elección muestran un gran desprestigio de los partidos tradicionales. Un aparato de caudillos “conservadores populares” (apuntalados por el boom sojero) en los pueblos del interior y la burocracia sindical en la gran ciudad, son los “poderes reales” sobre los que se sostiene la estabilidad.

Córdoba está entre las provincias donde más bajó el consumo de supermercados, más de 7%, además de estar entre 21 de las 24, que se encuentra en recesión. El malestar y la crisis social se expresan en “los bordes” de la sociedad civil, entre el precariado y los ni-ni que conformaron ese fenómeno masivo de “los pibes de la gorra”. 

En el movimiento obrero industrial se manifestó como “estallidos”, como en su momento fue la huelga histórica de Arcor, la reciente lucha de Valeo e incluso la de Weatheford. Una clase media bastante gorila con perfil sojero, completa el cuadro social.

Como en todos lados existe un férreo control policial de las burocracias sindicales, que complementa el control policial de la juventud precaria.

En Córdoba, la burocracia también se apoya en el atraso político-cultural, propio de lo que la provincia todavía conserva de “ciudad de frontera”. Y el uso y abuso de la “causa” contra el centralismo porteño. En las elecciones de delegados de Volkswagen, algunos obreros afirmaban que no se podía responsabilizar a los dirigentes locales, ya que las paritarias se negociaban en Buenos Aires. Una forma de darle al conservadurismo, un fundamento contra la “opresión” centralista. Así como De la Sota usa la causa contra el centralismo recaudatorio (que existe realmente) para encubrir su política, también usufructúan ese aspecto algunos dirigentes sindicales. En los años 60s/70s, según Mónica Gordillo, este elemento fue un factor para la “autonomía” de los sindicatos líderes que permitió cierta independencia del movimiento sindical de Córdoba, con respecto a las cúpulas de Buenos Aires. Pero existe un uso reaccionario que desvía las responsabilidades y las culpas hacia los otros.

Estrategias 

Frente a esta situación, para desarrollar una izquierda clasista en el movimiento obrero, a grandes rasgos hubo hasta ahora dos estrategias. Una que buscó un atajo de acuerdos con caudillos, algunos semi-burocráticos, para atraer “desde arriba” al movimiento obrero hacia el programa de la izquierda.

Otra -para nosotros más correcta-, que siendo parte orgánica de los combates que se presentaron, logró reclutar individuos y sectores de vanguardia con experiencia en luchas dadas en difíciles condiciones (por lo descrito más arriba). A esta estrategia hay que complementarla con una acumulación por todas las vías (social y política, no reducida a lo sindical o a las luchas) con plena conciencia de la función estratégica que cumple la burocracia sindical. Los asalariados estatales (como docentes, trabajadores de la salud, o Luz y Fuerza), donde el totalitarismo sindical no es de la magnitud de la industria, pueden cumplir un rol muy importante en esta acumulación. El impulso a la juventud, con una fracción hacia la juventud trabajadora, agraviada por la opresión y represión, también es una puerta de entrada a un nuevo movimiento obrero reconfigurado.

Para el PTS en particular, la asunción de la banca en la legislatura puede fortalecer esta perspectiva abriendo la posibilidad de complementar el trabajo desde abajo sobre el movimiento obrero, con una lógica que vaya “de lo político a lo sindical”, en el marco de una construcción que apunte al desarrollo estructural, hacia donde siempre direccionó  su estrategia. Determinando cuáles son los eslabones fuertes y débiles, tomando al movimiento obrero de conjunto.

Pero el reconocimiento consciente de la función nodal que cumple la burocracia sindical, hace que la tarea de “recuperar los sindicatos” requiera de una acumulación amplia en el movimiento obrero y en la militancia de izquierda que permitan resignificar los combates dados hasta ahora.



jueves, 11 de diciembre de 2014

Córdoba: dos escenas de la democracia y la memoria



Este miércoles estuve en Córdoba para la asunción de Laura Vilches a la Legislatura provincial (ver acá)
Mientras esperaba la hora de entrada fui a recorrer el D2, un ex centro clandestino de detención, situado detrás del Cabildo, a metros de la Plaza San Martín, al costado de la Catedral y a la vuelta de la Legislatura. Hoy está convertido -como tantos otros lugares- en un museo de la memoria (al igual que La Perla) y es tan terrorífico como todos. O quizá más, porque estaba en el corazón de la cuidad y de la provincia, que es a la vez, "corazón de mi país".
Escribí en Twitter: "Antes de ir a la 'casa de la democracia', recorro el D2 y 'me cuenta' cuáles fueron sus pilares".
Revoloteando alrededor mío andaban dos hermanitas, deberían tener cinco y siete años y no era muy difícil darse cuenta que eran hermanas y que además eran pobres, quizá de la calle. Lógicamente no parecían muy interesadas en la "memoria" y su curiosidad estaba concentrada en descubrir qué era lo interesante que estaba viendo yo en esos negativos colgados en el pasillo donde los detenidos esperaban horas y a veces días, antes de pasar a vivir lo peor, o a morir de la peor manera.
Cuando observaba los calabozos, unos pequeños cubículos de 2x4 que están en el fondo y donde se encerraba a varias personas ("de cuatro para arriba" cuenta un ex - detenido en un documental); una de ellas, la más pequeña y la más intrépida, me dice que su mamá estaba en el baño. Yo le digo que no, que acá no había baño, que debe estar en otro lado. Pero ella insiste y me señala que su mamá estaba ahí. Efectivamente, el baño estaba al lado de los calabozos y cuando los detenidos pedían ir, los llevaban por todo el lugar subiendo escalones, abriendo y cerrando puertas, para terminar trayéndolos casi al mismo lugar de donde habían salido. Tácticas de distracción para que no identifiquen dónde estaban.
Me pareció paradójico y pensé: hacen lo que pueden con su vida y es el uso que le dan a la "memoria" para sus necesidades del presente. Esta "democracia", que ya está grandecita y está cumpliendo 31 años, manda a los pobres a hacer sus necesidades elementales a los mismos lugares adónde mandaba a los detenidos de ayer. Eso sí, ahora, con "memoria".
Después fui a la "casa de la democracia", donde parece que siempre hay fiesta, risas, jolgorios; y donde nadie tiene problemas con los baños. Un lugar dónde fachos que hoy parecen pintorescos, como Aurelio García Elorrio, chichonean con demócratas de toda la vida. Donde periodistas de buena oratoria, como Ricardo Fonseca, hacen denuncias picantes y hasta correctas, si se hace abstracción de que su jefe político, Luis Juez, está aliándose con Macri; donde la runfla delasotista sabe que todo es un trámite folklórico; dónde los impresentables kirchneristas son un poco más sciolistas que la media y donde las nuevas generaciones de jóvenes-viejos radicales hacen lo mismo que hicieron toda la vida: nada, mientras preparan la caravana del fin de semana.
Laura juró por los 30 mil, los normalistas mexicanos, por la clase obrera y los pueblos oprimidos del mundo; y eso estuvo muy bien. Porque parece que hoy la "memoria" es de todos, pero el presente sigue siendo de pocos.

     

martes, 9 de diciembre de 2014

Kirchner, el acierto de Duhalde y Alfonsín



Fernando Rosso
@RossoFer

El politólogo Marcos Novaro publicó recientemente un artículo en el diario La Nación que es interesante para develar el pensamiento profundo de la autodenominada tradición liberal-republicana de la Argentina.