domingo, 23 de noviembre de 2014

Horacio González y un museo de la lengua


Fernando Rosso
@RossoFer

El diario La Nación publicó recientemente un reportaje al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien es además uno de los principales referentes del agrupamiento intelectual autodenominado Carta Abierta (La Nación, 22/11).
En muchas ocasiones es una tarea difícil encarar un análisis puntilloso y holístico de los escritos líricos del sociólogo y ensayista, que imprime su inconfundible sello a los documentos que emite cada tanto el núcleo de intelectuales kirchneristas.
Sin embargo, en este caso, los conceptos vertidos por Horacio González tienen el mérito de plasmar blanco sobre negro una lógica inmutable que aplican quienes defienden incondicionalmente al Gobierno, y en los últimos tiempos tienen la ardua tarea de justificar sus recurrentes giros a la derecha.
Una leve y moderada distancia crítica siempre acompaña la operación central: salvar el núcleo duro de la orientación del oficialismo y exculparlo de sus responsabilidades. La inversión de las causas hacia las consecuencias y viceversa, es el modo de encontrar fundamento para la justificación.
Desde la emergencia del kirchnerismo existe un debate en torno a cuales fueron los motores de sus actos y los determinantes de su orientación política. Cuando en los orígenes se denunciaba la operación pasivisante de apropiarse de determinadas banderas que siempre le habían sido ajenas (derechos humanos, difuso setentismo), con el objetivo restaurar el orden con el discurseo de un poco de progresismo; los intelectuales kirchneristas respondían que su política eran un genuino producto de la decisión (y hasta del “buen decisionismo”) del gobierno y de sus líderes. Hoy, cuando se reconoce que gira a la derecha en sus respuestas políticas hacia los más diversos temas de la vida nacional, sus justificadores seriales dicen que está trágicamente determinado por “la sociedad”.
El periodista pregunta: “¿No será que la sociedad giró un poco a la derecha?” González contesta: “¿Y me lo decís vos, que trabajás en La Nación? ¡Claro que giró a la derecha! ¿Y qué hace un gobierno de extracción popular? Ese gobierno es lector de la sociedad. Lee pulsiones.”
Interpelado por la incómoda figura de Daniel Scioli, González afirma: “No, no me entusiasma, pero tampoco lo considero con desprecio. Es la expresión de una buena parte de la sociedad argentina. Sus vacilaciones, su estilo aparentemente distraído para las grandes definiciones, casi forma parte del carácter nacional (…) Tiene, sí, una especie de don emanado de una cierta cortesía personal.”
Cuando los gestos o las medidas aparentaban ir hacia la “izquierda”, los motores había que  buscarlos en una férrea voluntad política que se colocaba a la vanguardia de la sociedad. Hoy que los giros son a la derecha y en el 2015 se puede dar un gran salto cualitativo en la misma dirección, hay que rastrear las responsabilidades y las causas últimas en los movimientos capilares de una sociedad empecinada en girar pendularmente y no ponerse a la altura del gobierno que la historia tuvo la generosidad de poner a su disposición. Cuando se va presuntamente hacia adelante, los méritos son del gobierno y del estado, cuando se producen supuestos retrocesos, la culpa es de la sociedad.
Las pulsiones, los miedos, el carácter, las vacilaciones y las distracciones de “la sociedad” (¿qué diferencia hay con ese invento mediático al que se llama “la gente”?), parece que expresan el presente argentino. Si no hay explicación posible en la economía política se retrocede a la psicología de masas o al costumbrismo para interpretar el rumbo social y político.
Una sociedad que parece que se ha “piantao”, empieza a ver la luna rodando por Callao y a la que los semáforos le dan tres luces naranjas.

El gobierno que se merecen

Existe un viejo aforismo liberal que refleja una concepción sobre la historia: un pueblo tiene el gobierno que se merece. Sin embargo, la historia nos demuestra que un solo y mismo pueblo (o sociedad) puede tener durante un período relativamente breve, gobiernos muy diferentes. El secreto reside en que la sociedad está compuesta de clases formadas por capas diferentes, parcialmente opuestas unas a otras y que tienen distintas orientaciones. Los gobiernos no son la expresión de la "madurez"  o “inmadurez” de una un "sociedad", sino el fruto de la lucha. En última instancia son un producto de la relación de fuerzas y de lo que estén dispuestos a realizar con ella.
Por esto, Daniel Scioli, tan cortés y caballero, no es el resultado de las locas pulsiones y los miedos de una sociedad a la que le falta un Diego Peretti que la ponga en terapia, sino el hijo directo de la orientación del kirchnerismo. O en todo caso, los miedos, las “pulsiones” y las tendencias que manifiestan franjas de la sociedad son el resultado de esas políticas. Dentro de las luchas que se producen en la “sociedad”, el gobierno se posicionó del lado de las que llevaban indefectiblemente hacia Scioli (devaluación, Chevron, Berni, Insaurralde y un largo etcétera). Es más,  hay algunas malas lenguas que afirmaron que el kirchnerismo se había “sciolizado”.

¿Y Cristina?

Esa es la última pregunta del periodista. “Cristina es una gran buceadora de las lenguas internas que habitan una sociedad” responde semióticamente González. Y explica “en este caso, la lengua interna sería el miedo. El miedo no entendido sólo como un asalto. El miedo ante tus expectativas de vida. Hay un miedo antropológico en la sociedad argentina. Ella lo ha captado.”
En sus expediciones, Cristina podía haber rescatado las lenguas expresadas en los reclamos de la madre de Luciano Arruga, por ejemplo, o de los padres Franco Casco, ambos asesinados por el gatillo fácil y un producto de esas malditas policías tan sciolistas que habitan en todas las provincias; de los que reclaman por sus puestos de trabajo (Lear); o de aquellos que piden por un salario licuado crecientemente por la inflación.
Parece que la experta buceadora se inclina siempre por las mismas regiones del mar de la sociedad o de “la gente”, esa zona donde habita una misma clase de lengua. Porque todas las lenguas son iguales, pero algunas son más iguales que otras. Y la intelectualidad kirchnerista parece resignarse a la lengua del sciolismo y cargar todas las culpas sobre la sociedad. 


viernes, 14 de noviembre de 2014

Apuntes sobre la coyuntura y el pos-kirchnerismo




La política y especialmente la apertura de la larga coyuntura electoral empiezan a teñir el conjunto de la situación. El fracaso del cacerolazo del #13N estuvo signado por esta realidad. Fue ninguneado por las corporaciones mediáticas y por la oposición tradicional. Quedó reducido a su mínima expresión, al  núcleo duro del gorilismo rabioso, que en otras oportunidades se rodeó del malestar de una clase media más amplia y confundió a más de un izquierdista ansioso de ver manifestaciones populares progresivas en cualquier congregación de personas. Ni los más radicalizados entre los diputados que adhieren al “cacerolismo” se hicieron presentes. Si quieren votos tienen que alejarse de los energúmenos que se oponen al gobierno desde el lado salvaje de la extrema derecha del escenario. Pero además, el grueso de los que alguna vez participaron, están cruzados por dos experiencias. Primero, por el hecho de que los anteriores cacerolazos no lograron imponer ninguno sus reclamos. Y segundo, que empiezan a ilusionarse con lograr por la vía electoral un gobierno más “propio”, dado el hecho de la inevitable partida de Cristina. Incluso hasta el mal menor de la continuidad posible del oficialismo (Scioli) no está para nada mal, según su punto de vista y de clase.

Es que los grandes actores políticos, mediáticos y empresarios ya están apostando a lo que venga después de la transición (buscando que sea lo más ordenada posible). Y sectores de masas también, aunque no sea una “pasión” la discusión sobre la sucesión, se percibe el final del kirchnerismo y hay que pensar en lo que viene después. De ahí que la ausencia de Cristina por la internación no haya tenido mayor relevancia en la vida nacional. Y que el ascenso de la imagen positiva que marcan algunos encuestadores tenga que ver con el encanto que genera el hecho de marcharse (el efecto contrario a lo que generaron los intentos de re-re, una expresión deformada de un sano rechazo a las castas perpetuas)

Entre los trabajadores hay tendencias al reclamo salarial porque la inflación no cede, combinado con luchas de vanguardia, pero también con cierto conservadurismo (a nivel de masas) por la incertidumbre de la crisis, por el empleo y por la acción de la burocracia sindical. También hay una experiencia con sus acciones masivas (los últimos tres paros generales) que mostraron pronunciamientos contundentes y estados de ánimo políticos, pero no modificaron sustancialmente la agenda, por las limitaciones que imponen las conducciones (en el último paro fue más evidente esta contradictoria sensación). Cuando corre riesgo el empleo, más seria, más organizada y más preparada (es decir más consciente) debe ser una acción, justamente todo lo contrario a lo que hacen las conducciones sindicales que subordinan los medios a sus fines políticos y a sus intereses de casta y con eso limitan las fuerzas de las medidas.

Equilibrio precario



Toda esta situación de cierta pasividad a nivel de masas tiene su base en el precario control de la economía que viene logrando por ahora el gobierno, emparchando las crisis estructurales emergentes del agotamiento del “modelo”. Esto se hace con una combinación de dos políticas. Un arbitraje bonapartista táctico, sobre todo para hacerse de los dólares que lo alejen de la imposición de una nueva devaluación, y una apuesta estratégica de “apertura” (o entrega) al capital internacional.

Para lo primero, amplió la oferta de divisas presionando a las cerealeras para que liquiden en el último trimestre en 1.200 millones de dólares, obtuvo dólares por un monto cercano a este valor con la licitación de licencias para el servicio de 4G, y pudo concretar el primer tramo del canje de divisas con el Banco de China por el equivalente a 814 millones de dólares. Llevó adelante controles sobre las operaciones de dólares ilegales y recientemente lanzó al mercado bonos con la modalidad del “dólar linked”, esto es con “seguro de riesgo por posible devaluación”.

Para lo segundo, impulsó la Ley Chevron y abona el camino para negociar tarde o temprano con los buitres y retomar la hoja de ruta del endeudamiento.

En este marco, aunque no se pueden descartar los imponderables que siempre tiene inscrita la Argentina precaria (lo sucedido en el Hospital Posadas es una muestra); la combinación de entrada en la coyuntura electoral y una apuesta a la sucesión, contención emparchada de la economía (sin descartar que se pueda desmadrar), escenario de salida del kirchnerismo en general y de Cristina en particular, caracterizan a la coyuntura. La política burguesa ya no vive del presente, o mejor dicho, las luchas políticas del presente están determinadas por los contornos que se le pretende dar al pos-kirchnerismo.

El mercado de las pulgas


Los porqué del hecho de que después de la década kirchnerista, los candidatos con “electorabilidad” sean tres alumnos de la escuela menemista, lo hemos analizado en otras ocasiones, aquí plantearemos cuales son sus estrategias u opciones hoy.

Massa y Macri están en plena disputa por los radicales que parecen decididos a convertir a su histórica Lista 3 en el Código 15. Es decir, cumplir en el precario régimen político argentino -por lo menos en esta etapa- el papel de soporte de otros partidos que cumple el PMDB brasilero, para luego intentar reconstruir una futura y lejana estrategia nacional hacia el 2019. Los que tienen votos necesitan territorio y los que tienen territorio necesitan candidatos con votos que les permitan retener o recuperar territorio. Ese es el negocio que no se embarca en estériles discusiones sobre “principios” o “programas” que puedan entorpecer en laissez faire del mercado de la política burguesa.

Esta estrategia radical revienta y desfonda al FA-UNEN que vuelve a dejar a la intemperie a la desilachada centroizquierda criolla.

En el oficialismo, más allá de los pataleos del kirchnerismo iluso, los planetas se alinean a favor de Scioli como candidato de la unidad del peronismo. Es que presentar un candidato más cristinista en  la interna de las PASO, en el recuento de porotos divide los votos individuales de cada uno de los candidatos del peronismo oficialista, frente a las muy probables candidaturas únicas de Massa y Macri. Y una mala performance nacional también pone en riesgo gobernaciones o intendencias. Esto cargaría toda la responsabilidad de una posible derrota sobre Cristina. Por el contrario, un acuerdo con Scioli, le permitiría colocar diputados y otros puestos, para intentar sostener su corriente política después del año que viene.

Frente a esto, el kirchnerismo tiene algunos problemas. Uno: el mismo trance de encumbrar a Scioli como continuador (con mayor y peor razón si gana) y seguir llamándose “progresistas”. Dos: los realineamientos que pueden darse en el peronismo bajo otro liderazgo. Si pierde, toda una fracción se preguntará quien es la responsable de la derrota; si gana, quién es la madre de la criatura. Ya se sabe quién tiene todos los números comprados en esa timba del peronismo implacable.

Pero además, esta opción no descarta del todo “la gran Menem”, es decir garantizar su continuidad dentro de puestos legislativos y luego “apoyar” de tal manera a Scioli que casi ni se note.  “Hoy un juramento, mañana una traición”, como tituló Página 12 luego de la reunión en la que Menem le dio su, ejem… “apoyo” a Duhalde. Total, siempre se puede decir, como dijo Alberto kohan por aquellos años: las “derrotas son de los partidos” pero también “de los candidatos” (es decir, esencialmente de los candidatos)

El presente y el futuro

Cualesquiera que sean los desenlaces (y todo mientras una crisis catastrófica no meta la cola), habrá una disputa para la izquierda con cierto “kirchnerismo de la resistencia”, que ya se adelanta en algunas batallas de hoy (en elecciones universitarias, en la juventud en general o en sindicatos estatales); que como “herencia político-cultural” no pasará de un avatar dentro de la gran casa del peronismo; pero que disputará con la izquierda como corriente de centroizquierda con más posiciones en el Estado y en organizaciones sociales que las que tenía frepasismo. 

Sin restarle fuerzas a las luchas obreras que intentan frenar la avanzada de lo que será un necesario ajuste que ya se comenzó a aplicar y que deberá profundizar el próximo gobierno; esta dispersión histórica del peronismo y sus contradicciones, la no recuperación del radicalismo y la crisis de la centroizquierda; dan fundamento a la batalla política que tiene planteada el Frente de Izquierda. Su postulación, desde ahora, como alternativa con un cada vez más reconocido peso propio, fortalece sus posibilidades de emergencia para encarar la lucha por franjas de masas. Lejos del rutinarismo conservador y temeroso debe encarar la deliberación y el debate público sobre la estrategia y la mejor combinación de representantes para dar esta pelea. Si verdaderamente se cree que el presente es lucha y que el futuro... es nuestro. 


viernes, 7 de noviembre de 2014

Martín Rodríguez sobre el Frente de Izquierda

El poeta y analista político Martín Rodríguez (quien acaba de editar "Orden y Progresismo"), dedicó su columna habitual en el programa "Gente de a Pie" (conducido por Mario Wainfeld, Radio Nacional AM 870, de lunes a viernes de 12:30 a 14 hs.) a las perspectivas electorales del Frente de Izquierda y de los Trabajadores para el 2015.
Como lo "valiente" no quita lo cortés, se agradece el generoso comentario inicial. Devolvemos gentilezas recomendando su último libro (y su producción general), porque más allá de las diferentes perspectivas, siempre es una lectura más que interesante. 




martes, 28 de octubre de 2014

Gobiernos “progresistas”: entre el mercado, el Estado y la calle



Los Gobiernos del Cono Sur latinoamericano parecen inclinarse hacia un moderado centro. Tomando en cuenta la historia de la última década, esto significa un evidente giro a la derecha. Con sus particularidades nacionales, los ciclos de Uruguay, Brasil y Argentina (y, hasta cierto punto, antes Bolivia) viven presentes similares. El extraordinario viento de cola de la economía mundial ya no parece favorecer a la región con la misma intensidad que en los últimos diez años, aunque tampoco la situación derive, por ahora, en crisis catastróficas. Allí se encuentra la base para las transiciones relativamente “ordenadas” que se están sucediendo en los países sudamericanos.


Ver también:

Argentina: perdedores y ganadores con “color local”



miércoles, 22 de octubre de 2014

Cristina, Putin y el destino del kirchnerismo




¿Partido hegemónico?, ¿partido dominante?, ¿partido de poder?; la academia ensaya explicaciones más o menos complejas para discutir la preponderancia del peronismo en la política burguesa argentina.

Los recientes estudios se inclinan por la tercera opción (“partido de poder”) y el último grito de la “ciencia” sería comparar al PJ-FPV con “Rusia Unida”, la formación que llevó por tercera vez a la presidencia a Vladímir Putin.

De allí se desprende que la estrategia del kirchnerismo no seguiría el modelo de Bachelet en Chile, es decir, la búsqueda de un período de alternancia con un “gobierno de la derecha” para la vuelta obligada y reclamada de Cristina, luego de un mal o modesto gobierno. El camino a seguir sería el de Putin y Medvédev.



Más apoyos a la reforma del Código Procesal Penal




El Frente Renovador y la Unión Cívica Radical respaldaron la propuesta del kirchnerismo para expulsar a los extranjeros que delinquen. La iniciativa forma parte del nuevo Código Procesal Penal que el Gobierno girará al Senado en las próximas horas.

En diálogo con radio Mitre, Sergio Massa declaró: "Estamos de acuerdo con herramientas que permitan expulsar a inmigrantes que cometen delitos, como creemos que es importante terminar con la puerta giratoria y las trampas procesales".

El ex intendente de Tigre recordó que meses atrás, cuando su espacio pidió medidas más duras contra los delincuentes, desde el oficialismo lo habían tildado de reaccionario y "fascista" "El tiempo nos dio la razón y la Argentina necesita un sistema de justicia más estricto", analizó.

Parafraseando a Artemio L. MASSÁ



lunes, 20 de octubre de 2014

Kirchnerismo: La "vuelta de la política" estatizada


Juan Dal Maso/Fernando Rosso

Mucho se habló de la "vuelta de la política" en los años kirchneristas. Sería necio desconocer que hubo una repolitización de ciertos segmentos de la sociedad argentina, a partir de la crisis del fin de siglo pasado y de ciertas acciones desplegadas por el kirchnerismo (sobre todo en el terreno de la sobreproducción de discurso).


domingo, 19 de octubre de 2014

Sciolismo y barbarie



La editorial de Horacio Verbitsky de este domingo tiene todas las características de una resignación. El domingo pasado, el "Perro" había ventilado una presunta negociación de Scioli con Ricardo Alfonsín, donde se hablaba de una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires del hijo portador de apellido, con Scioli encabezando la lista a presidente. La negociación ahora tomó el estatus de "sondeo" y el periodista se encarga de negarla tercerizando la desmentida en el mismo Alfonsín. Qué fácil que es el teatro de operaciones en el periodismo político de Horacio Verbitsky.
La salida a la luz del infame tratamiento que tuvo el caso Luciano Arruga, donde Verbitsky -que además preside el CELS-, tuvo un alto protagonismo, fue leído por otros como un tiro por elevación al gobernador de la provincia de Buenos Aires, quién comanda a la banda de mafiosos armados conocida popularmente como "la Bonaerense"; y que como es evidente es la responsable del dramático final de Luciano Arruga.
Hoy muchos esperaban un largo artículo de Verbitsky sobre el caso, que aporte más datos sobre la responsabilidad de la bonaerense (basado en la variedad de fuentes que el periodista maneja): y que avanzara hacia las responsabilidades políticas de quienes dirigen a esa mafia de asesinos a sueldo. El caso Arruga demuestra, entre otras cosas, que el asesinato de jóvenes pobres es el último eslabón de esa cadena que empieza con las banderas de la "seguridad" fogoneadas por la clase media derechista y los medios y que es un componente esencial del relato sciolista.  
Sin embargo, este domingo el editorialista de Página 12 -voz autorizada del "progresismo" kirchnerista-, descubre un sciolismo que "ha dado un salto en calidad apreciable", con pronunciamientos "novedosos" y "contundentes". Un sciolismo con rostro humano. Y en lugar de una denuncia contra el jefe del "estado mayor conjunto" de las fuerzas del gatillo fácil, nos encontramos con un elogio de Scioli.
En la blogósfera peronista, varios se empiezan a entusiasmar con la cercanía de un acuerdo, donde Florencio Randazzo vaya como candidato a la provincia de Buenos Aires y se pacten las litas a legisladores nacionales y provinciales con Scioli. Y de esta manera el kirchnerismo aplicaría una "teoría del cerco" al revés: se jugaría a encumbrar en la cima del poder del estado a un "conservador popular" (la forma elegante de llamar a un menemista); a quien "rodearía" con diputados, legisladores y un gobernador de la Mazorca. Scioli al gobierno, Cristina al poder; es la utopía de cierto kirchnerismo que, además, cree que puede haber un peronismo de doble comando (son los mismos que religiosamente todos los cincos de enero ponen los zapatitos).
La "astucia de la razón peronista" afirmamos acá, junto a Juan Dal Maso; figura que retomamos acá, luego el encuentro del peronismo en Tandil. La única verdad es la realidad. El peronismo está demostrando cual es la suya. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Luciano Arruga, enamorado de la rosa (en la voz de Mónica Raquel Alegre)





Luciano, un trébol de cuatro hojas*

En todos los festivales que se han hecho para pedir justicia y recordar a mi hijo he agradecido a la gente que nos acompaña. Esta vez quiero hablarle a Luciano.

Negro, hoy quiero darte las gracias por haberme enseñado a luchar, por haberme dado fortaleza, y por haber puesto en mi camino personas que estuvieron en el momento justo e indicado para posibilitar que lleguemos hasta acá. Vos me hiciste otra persona. Me enseñaste a no permitir que me pisoteen y a hacer valer mis derechos. Vos, con 16 años y siendo mi hijo, me enseñaste a mí, tu madre de 45, a seguir en pie, a levantar la cabeza.

A mis hijos siempre les enseñé el respeto. Les enseñé a tener sueños, ilusiones, esperanzas. A vos te decía “tenés que tener principios”. “¿Y qué son los principios?”, me preguntabas. Y yo te respondía que son las cosas en las que crees en la vida, son tus valores, lo que te guiará cuando estés grande. Un día me dijiste, “¿te acordás toda esa sanata que me dijiste vos? Hoy se quién soy, soy Luciano Nahuel Arruga, un pibito que vive en una villa, estoy orgulloso de ser nieto de Martha y hermano de Vanesa”. Vos me decías que estabas orgulloso de tus raíces, de tu esencia. Eso me marcó. Sobre todo porque sé que careciste de muchas cosas, de un pedazo de pan. Eso es muy fuerte para mí. Vos, negro, eras muy sabio. Cuando me caigo, cierro los ojos y te recuerdo. Me acuerdo del sacrificio que hacías por ser alguien, por aprender un poquito más, por tener mejor aspecto.

La vida no te fue fácil. Todo te costó mucho.

¿Sabes, Lu?, quiero estudiar. Nunca me voy a olvidar que un día, frustrado por mi desconocimiento de algunas cosas que te parecían importantes, me dijiste “ma, vos no entendés nada, vos siempre lo mismo”, “ma, siempre igual, no sabés”. Quiero que sepas que ahora mi anhelo es crecer, es cambiar y que vos reconozcas en mí otra persona. Ya sé que el estudio no hace mejor a nadie, pero también es cierto que es una buena llave. Es verdad que lo que vale es la esencia de cada cual, y yo soy ésta, Mónica, la que toma mate en casa y que desde hace cinco años te espera. Pero ahora quiero que la educación me pula un poco, que ayude a que no me pasen por arriba. Vos sabes que no pulirse en la vida es quedarse dormido en la ignorancia. Quizás me di cuenta tarde, pero me di cuenta.

En este último año he tomado consciencia que durante mucho tiempo me limité a esperarte.

Amo a mis otros hijos, pero mi mundo, mi casa, yo, nos vinimos abajo. Yo estaba pero no estaba. Veía que todo se caía y que no podía hacer nada para detenerlo. Sabía que todo se hacía mil pedazos. La copa se caía, no podía hacer nada para atajarla, y decía “es mi copa, mi copa más querida”. Ahora solo recojo y trato de juntar pedazo por pedazo. Hay que hacer un trabajo muy fino para reconstruir esa copa rota y capaz me lleve toda la vida. Hoy mis hijos son grandes. Mario tiene 18 y Mauro tiene 16.

Cuando Vanesa, mi otra hija, me pedía a gritos, y decía “por favor mamá, no puedo más”. Me preguntaba por qué se hacía tanto problema. Yo pensaba que vos ibas a volver. Yo te esperaba. No tomé consciencia y dejé que mi hija se cayera. Durante dos años de mi vida dañé sin quererlo. Yo perdí a un hijo. Ellos perdieron a un hermano y perdieron a su madre. Perdieron su familia. Quizás fui egoísta en mi desesperación. Quizás les hice daño, a ellos que son lo que más quiero.

Resta reparar ese daño.

Recuerdo que una vez te di a leer El Principito y vos me dijiste “ese libro que vos me diste, ¡me dio una bronca!, ¡no lo entendí! Que el pibe se quiere comer un elefante, que está enamorado de una rosa…” Te pedí que lo leyeras de vuelta, con la ilusión y la picardía de un niño. Un mes después me dijiste “tenías razón, ma. Lo leí como vos dijiste y hasta yo me convertí en un Principito. Estoy enamorado de la rosa”. A veces creo que no debí enseñarte a soñar y a confiar en la gente.

¿Cómo llamar a los que te hicieron daño? No sé qué palabra, que adjetivo usar. No los odio. Son personas que no merecen ni siquiera mi odio. Sí mi pena. Por ese hijo que van a abrazar, por esa madre que van a besar, por esa mujer cuyo cuerpo tienen al lado. Esos brazos fueron los que mataron un niño de 16 años. Les tengo pena. Que la vida me libre de que alguien tenga hacia mí un sentimiento tan terrible como ese. Es el sentimiento más feo que un ser humano le puede tener a otro. A una cucaracha le tengo fobia. A un gusano le tengo asco. A los ocho policías que le hicieron daño a mi hijo, les tengo pena. Hace 5 años que aprendí que ese sentimiento es el peor.

Hace dos años, en un festival pasado, dije “no te voy a llorar más frente a la gente. Te voy a llorar todos los días de mi vida pero sola. No me verán bajar los brazos”. Los que me quisieron despedazar y destrozaron tu vida me verán de pie. No van a tener que pelear solo con tu recuerdo, también conmigo. Les voy a dar la pelea y si sienten un aire en la espalda, no es el viento, soy yo que les está respirando desde atrás. Hoy recuerdo todo y a todo le doy un significado. Cada charla que tuvimos, tu desaparición, la búsqueda de justicia, la lucha. Más allá del dolor, eres un trébol de cuatro hojas. Siempre tengo la certeza de que no estoy sola. Por vos he viajado, he aprendido, he conocido el mar, tal como vos querías.

Te doy gracias también por haberme enseñado a no ser tan egoísta. Por ayudarme a poner mis ojos en los semejantes. Por llevarme a tantos lugares en donde descubrí que hay muchos Lucianos, muchas Mónicas, muchas Vanesas que a veces no llegan a tener el alcance que tuvo tu voz. Te voy a recordar todos los días de mi vida. Pero no me van a ver llorar. Nadie se va a regocijar con mi dolor. Eso lo he aprendido con el tiempo. Estoy orgullosa de ser Mónica Raquel Alegre, madre de Luciano Nahuel Arruga. Parí un argentino y negro que no quiso robar y estoy orgullosa de eso.

*Carta leída por Mónica Raquel Alegre -la mamá de Luciano- el 25 de enero de 2013 en la Jornada Cultural por los Derechos Humanos a 5 años de la desaparición de Luciano Arruga.



viernes, 17 de octubre de 2014

17 de Octubre: sobre el peronismo y la izquierda




Juan Dal Maso y Fernando Rosso

La fecha, al igual que el reciente aniversario del natalicio de Perón, no genera mayores entusiasmos en los actuales "peronistas". Los motivos pueden ser varios e intrascendentes, por lo que evitaremos mayor indagación al respecto. Pero la sospecha más fuerte tiene que ver con el detalle siguiente: demasiados obreros en la calle, para "dirigentes" que prefieren ver encuestas, “me gusta”, “likes”, “retwits”, antes que manifestaciones obreras. Es más cómodo el palacio digital que un retorno a los años en que la gran política se definía en la calle. Por eso un nostálgico Horacio González tuvo que afirmar hace poco que si no lo dejaban “discutir” con la presidenta (es decir, criticar) se iba al corte de la Panamaericana. Porque si había un lugar donde hoy podía escucharse “la más maravillosa música” era en la Panamericana. 

La Izquierda Diario publica un especial con la lectura de varios intelectuales e historiadores sobre este acontecimiento.

En este post, hicimos algunos comentarios sobre los "desplazamientos" en el "anclaje de clase" que llevó adelante el peronismo en las últimas décadas, los cuales plantean que aunque existe un "peronismo sindical" es cada vez más débil el "peronismo obrero".

No obstante esto, como muchas veces se dio por "muerto" al peronismo, sin que éste se diera por enterado, la reflexión sobre qué queda de la "identidad peronista" del movimiento obrero y más en general en qué momento estamos de la relación entre peronismo y clase obrera en la Argentina, de alguna manera recién empieza, no como reflexión "teórica" sino como posibilidad política de que la clase trabajadora construya otra identidad política.

La efemérides peronista (con día soleado y todo) permite volver sobre el tema desde otro ángulo.

Una de las características del peronismo (acorde a las tendencias internacionales a la reconfiguración de las formas estatales durante el siglo XX, que Gramsci catalogó como "revolución pasiva"), fue la conformación de una identidad política de la clase obrera, promovida desde el Estado, apoyada en la consabida combinación de coerción y consenso: estatización de los sindicatos con un aparato mafioso y con amplias prebendas por un lado; y por otro lo que los sociólogos llamaron después "ampliación" de la ciudadanía. La situación internacional fue una condición de posibilidad para la emergencia del peronismo, cierto vacío entre el viejo imperio que no terminaba de retirarse y el nuevo que no terminaba de asentarse; además de las extraordinarias posibilidades económicas que la guerra otorgaba al país.

El golpe del '55 volteó a Perón y “salvó” al peronismo y el del '76 infringió una dura derrota a la clase obrera; derrota que se profundizó en los ’90 acompañando el retroceso internacional de las conquistas de la clase obrera.

El aporte más grande de Perón al país burgués fue la regimentación y estatización de los sindicatos, como vía para evitar la autonomía de la clase obrera (que de todas maneras no dejó de manifestarse). Liquidó el Partido Laborista cuando estaba naciendo e impulsó la organización estatalizada del movimiento obrero.

Más adelante con la desestructuración realativa de la clase obrera, el peronismo creó una red de contención clientelar, bajo la batuta de los intendentes.

El “estado ampliado” a la peronista fue la combinación de un gran aparato sindical verticalista y policíaco, luego complementado por el punterismo clientelar para el tutelaje de la pobreza.

Frente a esta identidad política fracasaron los tres modelos de estrategias predominantes en los sectores de la izquierda:

- La "Desperonización de la clase obrera", con el modelo del Partido Comunista, que apostaba al desarrollo de una izquierda "progresista" curiosamente bajo el paraguas de la proscripción del peronismo. 

- El “Entrismo”, realizado por una fracción del trotskismo (Palabra Obrera), que en realidad fue la combinación de trabajo sindical y adopción de un discurso peronista combativo. 

- La “Superación orgánica del populismo" por la vía de radicalizar el "peronismo revolucionario", del grupo Pasado y Presente que buscaba ilustrar y aconsejar a la dirección de Montoneros. 

Las experiencias de lucha de clases del proletariado argentino entre 1955 y 1975 aportaron más a la conquista de una conciencia crítica respecto del peronismo que todas las tentativas anteriores. De lo cual se deduce una obviedad, no por eso menos importante: la constitución de una identidad política socialista o de izquierda en la clase obrera argentina (o en fracciones de la misma por su heterogeneidad) difícilmente pueda desarrollarse por fuera de su propia experiencia en la lucha de clases.

Los años kirchneristas generaron un cierto revival de la identidad peronista en el movimiento obrero, pero bajo el signo de una "hegemonía débil", las conquistas obtenidas en estos años subieron las aspiraciones de conjunto, pero no son comparables en magnitud a las obtenidas por la clase obrera bajo el peronismo. Y además el kirchnerismo, sobre todo en su etapa cristinista, lo combinó con cierta línea “frepasista” hacia el movimiento obrero en general y hacia los sindicatos en particular; lo que dio como resultado la "maravillosa" obra de cinco centrales sindicales.

Todo esto, en un contexto internacional en el que la "política de masas" de la segunda posguerra tendió a desaparecer y priman las "redes sociales" y los consejos de Durán Barba. Aunque en los últimos años vimos un tortuoso resurgir de las movilizaciones de masas en general (desde los 15Ms, hasta las “primaveras” varias) y vuelta a las luchas sindicales del movimiento obrero.

En la Argentina esto significó también un retorno del protagonismo de los sindicatos, un desarrollo del clasismo, con una burocracia más dividida; que luego se terminó expresando en una adhesión de una minoría significativa al FIT en el terreno político.

Desde este punto de vista, la tarea de la izquierda clasista referenciada en el Frente de Izquierda es bastante más compleja de lo que parece. No se trata solamente de capitalizar electoralmente a los descontentos por la contradicción entre relato y realidad, o quitarle votos a los opositores como nos sugiere Abel Fernández.

La tarea de contribuir a la creación de una identidad socialista o de izquierda en un sector significativo de la clase obrera está directamente relacionada con la conquista de autonomía política en una sociedad en que la política está mediatizada por el Estado (incluidas como ya dijimos las organizaciones obreras).

Por eso, la conquista de influencia política general y bancas parlamentarias y la pelea por conquistar peso en los sindicatos y las organizaciones sociales, deben ser parte de una estrategia mayor que es la de preparar las condiciones para el poder de la clase obrera, socavando base de sustentación del capitalismo argentino, ya que sin los sindicatos, el Estado argentino queda apoyado en las fuerzas de seguridad y los punteros, que expresan una fuerza social mil veces más débil que la de la clase trabajadora.

En este sentido, la lucha por la recuperación y independencia de los sindicatos respecto del estado (y dentro de los sindicato incluimos las comisiones internas), en un país donde las organizaciones sindicales tienen un rol estratégico; no es una mera consigna "sindical" (y Trotsky la consideró nodal para la estrategia de los socialistas en América Latina), sino la única vía posible para avanzar o abrir la posibilidad de la independencia política de la clase obrera; la condición esencial para su hegemonía.