miércoles, 27 de agosto de 2014

Lear: muy lejos de la normalidad





Los delegados a quienes el SMATA revocó ilegalmente el mandato en una asamblea fraudulenta y a quienes la justicia reinstaló en la fábrica denuncian agresiones cotidianas dentro de las instalaciones. Una patota que opera bajo las estrictas órdenes de la gerencia los increpa y ataca de manera permanente. Los despedidos que acampan afuera y los abogados también denuncian varios ataques y mensajes mafiosos.



Fernando Rosso
@RossoFer

Lejos de las afirmaciones del Secretario de Seguridad Sergio Berni, -que insólitamente por momentos parece ocupar el cargo de Ministro de Trabajo-, las actividades en la planta de la autopartista Lear distan mucho de ser “normales”. 
No es normal la militarización cotidiana de la fábrica y sus alrededores por parte de un operativo conjunto de la gendarmería y la policía bonaerense. 
Pero además, a este amedrentamiento constante se sumaron hechos de violencia ejercidos dentro de la planta por parte de una patota que responde a SMATA y que opera bajo las órdenes de miembros de la gerencia de la empresa contra los delegados que debieron ser reinstalados después de sucesivos fallos judiciales a su favor. 
Así lo denunció Ruben Matu, uno de los trabajadores reincorporados en una carta a documento enviada a la empresa el día lunes 25/8. “Atento a que desde mi ingreso al establecimiento laboral el personal de dirección de esa empresa liberó de prestar tareas a unas 50 personas (la carta aporta alrededor de 20 nombres NdR), una verdadera patota comandada y dirigida por personal jerárquico de esa empresa como el señor Quiroga y otros líderes y supervisores permanentemente se encuentra hostigando, amenazando y ejerciendo violencia sobre el suscripto”. Identifica a estas personas con la lista Verde oficialista del sindicato SMATA y afirma que se llegó al extremo de “sacarnos a los golpes, empujones y amenazas de los puestos donde estábamos trabajando”. 
Esta denuncia fue ratificada y reforzada en una nueva carta a documento enviada el martes 26/08 donde se relatan los nuevos hechos: “Dado que en el día de la fecha se han repetido los episodios de ataques, violencia y amenazas contra el suscripto por parte de las personas que Ud. mantiene liberados de prestar tareas y nuevamente al mando de los Gerentes de esa empresa. Pero además agrega que “esta vez uno de los ataques al suscripto incluyo arrojar gas pimienta en la cara y con empujones, golpes y amenazas incluyendo lesiones”.
Según informó el abogado que representa a los delegados y a los trabajadores despedidos, el Dr. Edgardo Moyano, este miércoles 26 se denunciarán penalmente estos hechos en los Tribunales de San Isidro. El escrito afirma que “el personal de dirección de la empresa (al que se identifica con nombre, apellido, DNI y cargo NdR) está practicando violencia organizada contra los suscriptos, situación que se evidencia también en tanto que la empresa no ha tomado ninguna medida sancionatoria en el marco de sus obligaciones con estas personas pese a que no trabajan, se agolpan en nuestros puestos de trabajo gritando, insultando, amenazando (…). El escrito judicial concluye: “Se reitera la intención de esta agresión organizada por los directivos de la empresa es impedirnos el contacto con los más de 500 compañeros de trabajo que se desempeñan a la fecha en el establecimiento.”

Tiros al aire y policías “blindados”
Pero no solamente dentro de la empresa se producen hechos de violencia y ataques contra quienes encabezaron la lucha por la defensa de los puestos de trabajo. Los trabajadores despedidos que mantienen un acampe fuera de la planta reclamando su reincorporación también sufrieron amedrentamientos con métodos mafiosos. En otra denuncia penal que también se presentará este miércoles donde se consigna que “en fecha 15/08/14 en el horario aproximado de las 04:30 a las 6 hs. un vehículo desconocido tipo Renault Clío negro, en el que se trasladaban dos personas transitando a una lenta velocidad de 20 Km. por hora aproximadamente, procedió a realizar tres tiros con arma de fuego al aire. Los disparos fueron efectuados por el acompañante del conductor, el primero de ello a la altura del ingreso al estacionamiento de la empresa y los dos siguientes a unos 15 metros donde está la Carpa.”
El relato denuncia la actitud insólita de la policía que se encontraba a metros del lugar: “Vale destacar que al momento en que se efectuaron los disparos había en la puerta de ingreso al estacionamiento de la empresa un patrullero de la Policía Bonaerense. Cuando nos acercamos a dichos policías para que siguieran al vehículo en cuestión los efectivos en el lugar nos dijeron que eran policías de la Matanza y no conocían el lugar y por eso no los iban a perseguir al tiempo que nos sugirieron que nos cuidemos nosotros porque ellos estaban blindados”.

El corralito 
En la misma denuncia penal se denuncia un segundo hecho de hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad: “Pese a que la manifestación en la Carpa es pacifica, quienes permanecemos en la misma alternadamente, no solo trabajadores despedidos, sino miembros de organizaciones sociales solidarias que vienen apoyando nuestro legítimo reclamo, estamos siendo víctimas de permanente hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad, ya que entre la franja horaria de 05 a 16 hs. aproximadamente, cotidianamente la guardia de infantería de la Policía Bonaerense conjuntamente con efectivos de gendarmería nacional forman un literal corralito cercando todo el perímetro de la carpa en sus cuatro laterales con decenas de efectivos (…)”
Todos estos demuestran que el conflicto no está cerrado y mucho menos “normalizado”, como afirman Berni o Tomada en los medios de comunicación. Este miércoles está convocada una nueva jornada de protesta, en las vísperas del paro general convocado para el día siguiente.

----------------------

La dictadura imperfecta

F.R


Fotografía: Alejandra Villacorta / Enfoque Rojo

En los alrededores de la planta de Lear en la localidad de Pacheco reina un “estado de excepción”, garantizado por la policía, la gendarmería y a veces por esa farsa de pequeño bonaparte criollo llamado Sergio Berni. Dentro de la fábrica, los hechos de los últimos días confirman que existe una dictadura.
Sin embargo, todo el aparato estatal y para-estatal que se monta cotidianamente afuera y adentro de Lear es una manifestación del miedo y de las “imperfecciones” y límites del totalitarismo patronal-sindical.
La patota de SMATA comandada por la gerencia de la empresa que hostiga, amenaza y ataca al grupo de delegados que debieron ser reinstalados a sus puestos de trabajo después de una larga pelea tiene dos objetivos: “quebrar”, si es posible, a los legítimos delegados, pero sobre todo provocar hechos de violencia que los separen de sus compañeros de trabajo. 
Es una confesión de la desconfianza de la empresa y el sindicato que no pueden sostener sus propias mentiras en condiciones normales. Separar violentamente a los delegados de sus compañeros es una muestra de temor al peligro estratégico de esa unidad.
Uno de los delegados reinstalados relató que pese a toda la coacción ejercida dentro y fuera de la planta, al control policíaco de los gerentes de recursos humanos que levantan la amenaza permanente del despido; existen muestras de solidaridad y de bronca contenida ante el hostigamiento, expresadas en un saludo, en un pulgar levantado o en una mirada cómplice. “Acá en cualquier momento nos hartamos y terminamos a las piñas”, comentó un viejo obrero masticando bronca. 
“La situación se hace insoportable para los compañeros”, afirma el delegado; describiendo el clima que se vive cuando se producen las cobardes agresiones desiguales de una patota de más de 50 personas contra un grupo de delegados separado de muchos de sus compañeros despedidos. La cobardía que caracteriza a los débiles o a los vendidos.
Ese odio o bronca, hoy contenidos, es la base de futuras rebeliones cuando cambien las condiciones de la lucha de clases, en la fábrica o en el conjunto del movimiento obrero. 
La “dictadura perfecta” fue el sueño dorado que nunca lograron imponer ni los más grandes dictadores a los largo de la historia.
Tampoco lo logrará el monopolio de la norteamericana Lear, pese al apoyo de las fuerzas de seguridad o las patotas de SMATA. 
En esa perspectiva cobra valor estratégico la resistencia que los trabajadores reincorporados (o los que se puedan reincorporar en una lucha todavía abierta) y de los delegados en las condiciones coyunturalmente adversas, impuestas por el aparato estatal y para-estatal que garantiza esta “pax” blindada. 
Un “orden” que se verá nuevamente cuestionado este miércoles en una nueva jornada de movilización de los trabajadores despedidos y las organizaciones solidarias.

(Este miércoles 27 mientras de desarrollaba un nuevo corte en la Panamericana, la empresa impidió ilegalmente el ingreso de los delegados reinstalados a la fábrica. Alegan "reasignación de tareas")

martes, 26 de agosto de 2014

Fintech: el buitre amigo




Fernando Rosso

@RossoFer

“No somos buitres. Buitres son los que entran a precios bajos y usan cuestiones legales y amenazan. Compramos activos a precios atractivos y luego tratamos corporativamente de resolver los problemas financieros. No presionamos, no somos holdouts, no somos gente maliciosa. Somos un value investor. Damos liquidez a los fondos o inversores que se quieren salir de una empresa. No somos traders.” Quien ejerce esta defensa es Julio Herrera y prestó servicios para Fintech Advisory, un fondo de inversión dedicado a hacer negocios con las deudas de empresas o países con problemas para cumplir con sus obligaciones o que se encuentran directamente en situación de default. Las diferencias entre esta descripción y la de un buitre común y corriente son muy difíciles de percibir. El matiz puede encontrarse en el tiempo: algunos negocian y comienzan a cobrar, otros siguen litigando y trocan tiempo por un aumento del valor en la búsqueda de algún fallo favorable. “Las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre”, dijo el general Perón; los negocios buitre también.

jueves, 21 de agosto de 2014

Bonapartismo mágico




Por Fernando Rosso

@RossoFer

La entrada del país en default parcial llevó a un giro en la política del gobierno en relación no solo a la cuestión de la deuda externa, sino al conjunto de la política económica.
Se pasó de una orientación de cumplimiento religioso del pago de la deuda para lograr nuevo crédito que subsane la escasez de dólares producto del agotamiento del “modelo”, a una línea de arbitraje dirigista y bonapartista de la economía para administrar la crisis, mientras se buscan alternativas para salir de la situación de default. Esto llevó primero a dar impulso a la modificación de la Ley de Abastecimiento. Luego al furcio nacional protagonizado por la misma presidenta cuando anunció en medio del entusiasmo balconero de la Casa Rosada, la aplicación de la “Ley Antiterrorista” contra la empresa Donnelley por el cierre fraudulento de la fábrica. Horas después, un opaco funcionario de menor envergadura salió a aclarar la “confusión” afirmando que la acusación es por un posible fraude y se aplicaría otro artículo del Código Penal. Y finalmente, Cristina anunció el cambio de sede de pago para los bonistas reestructurados impedidos de cobrar en Nueva York por el fallo del juez Griesa

miércoles, 20 de agosto de 2014

La cuestión nacional: de Marx a los buitres


Juan Dal Maso y Fernando Rosso

Un poco de historia
Es un clásico lugar común del peronismo el de sostener que el marxismo "no entiende la cuestión nacional", con el objetivo de combatir el trotskismo que promueve la lucha de clases "contra la unidad nacional".
En "Marx y América Latina", José Aricó, a la búsqueda de las razones de la incomprensión de la figura de Bolívar por Marx, desmonta el prejuicio vulgar de que Marx era un eurocentrista que no entendía nada del problema colonial y de la periferia del capitalismo, tomando especialmente sus escritos sobre Irlanda, así como el interés de Marx por Rusia.
Y es frente al tratamiento de la cuestión irlandesa que Marx hace un giro más claro en la cuestión de las nacionalidades oprimidas. En 1867 Marx escribe a Engels sobre la cuestión irlandesa, planteando el programa que la clase obrera inglesa debe defender para Irlanda:
“¿Qué consejo debemos dar nosotros a los obreros ingleses? A juicio mío, deben hacer la ruptura de la Unión (se refiere a la Unión Anglo-Irlandesa impuesta por la fuerza) un punto de su declaración (…) Lo que necesitan los irlandeses es:
1. Autonomía e independencia con respecto a Inglaterra.
2. Una revolución agraria. Los ingleses, con la mejor voluntad del mundo, no pueden hacer esta revolución por los irlandeses, pero pueden darles los medios legales para que la hagan ellos mismos.
3. Tarifas proteccionistas contra Inglaterra. Desde 1783 hasta 1801 prosperaron todas las ramas de la industria irlandesa. La Unión, que abolió todos los derechos proteccionistas, establecidos por el Parlamento irlandés, destruyó toda actividad industrial de Irlanda…”
Marx consideraba que la principal tarea de la I Internacional era acelerar por todos los medios la revolución en Inglaterra, porque era el único país en el cual el capitalismo había desarrollado con cierto grado de madurez las condiciones para un revolución proletaria. 
Marx consideraba que Irlanda era el baluarte de la aristocracia terrateniente inglesa, la burguesía tenía el mismo interés que la aristocracia en "transformar Irlanda en un pastizal" y el secreto de la impotencia de la clase obrera inglesa estaba dado por la división del proletariado entre irlandeses e ingleses en todos los centros industriales británicos.
Aquí es importante destacar que para Marx la lucha del pueblo irlandés no es contra el feudalismo superviviente, sino contra un capitalismo degradante, asentado en la alianza reaccionaria de la aristocracia terrateniente y la burguesía inglesas, que se benefician ambas, por motivos distintos pero convergentes, de la concentración de la tierra en manos inglesas.
La situación colonial no aparecía para Marx como la posibilidad de un futuro desarrollo regenerativo de una estructura rezagada (como pensaba Marx para la India), sino como la perpetuación del atraso del país, anticipándose en esta cuestión a la teoría del imperialismo, formulada casi medio siglo después por Lenin.
En este contexto, la emancipación de Irlanda se transformaba en condición indispensable para la revolución proletaria en Inglaterra, tanto por el golpe que significaría para las clases dominantes inglesas, como por el hecho de que para el proletariado inglés, luchar por la emancipación de Irlanda era asumir una posición independiente de su propia clase dominante.
Estos puntos de vista de Marx mantienen relación con su concepción de la revolución permanente. Para Marx, la revolución permanente era la bandera con que el proletariado debía intervenir en las revoluciones burguesas para llevarlas más allá de los límites que imponía la misma burguesía, con una política proletaria independiente para avanzar hasta donde fuera posible en las condiciones de su propia emancipación. Esa fue la famosa "fórmula cuarentaiochesca". 
Pero con su política para Irlanda, Marx complejiza la cuestión al ligar esa conquista de la "posición independiente" de la clase obrera con la lucha por la emancipación nacional y la revolución agraria en Irlanda en oposición al capitalismo inglés. 
De esta forma, Marx sentó las bases de un problema capital y de principios para el marxismo, que luego fue tergiversado y/o ignorado por la socialdemocracia en su desbarranque oportunista. Contra ésta, Lenin planteaba en 1916 que las tareas del proletariado de los países imperialistas (respecto del problema colonial) son las mismas que las del proletariado inglés respecto a Irlanda en el siglo XIX, en su conocido trabajo sobre la revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación. A su vez, sin llegar a comprimir la revolución democrático-burguesa y la proletaria en un proceso "continuo" (o permanente en uno de los aspectos planteados luego por Trotsky), la lucha nacional se entrelaza con la perspectiva de la revolución proletaria, a través de dos formaciones histórico-sociales distintas pero unidas bajo la bota de la principal potencia capitalista de su tiempo.
La Tercera Internacional planteó la unidad entre la lucha de la clase obrera contra la burguesía en los países metropolitanos y la de los pueblos oprimidos contra el imperialismo. Sobre la base de la experiencia de la revolución china, Trotsky fue mucho más allá, señalando que las tareas de la emancipación nacional solamente podían realizarse a través de la dictadura del proletariado en alianza con los campesinos. (En la actualidad, en muchos países y en un mundo mucho más urbanizado, ese rol lo juegan otros sectores oprimidos, como los pobres urbanos). En sus Escritos Latinoamericanos, analizó la realidad de los "bonapartismos sui generis" en América Latina, cuestionando a los "trotskistas" que pensaban mecánicamente la revolución permanente, desconociendo el desarrollo de la lucha por las tareas de emancipación nacional y su relación con la lucha por el poder obrero.
En los debates fundacionales del trotskismo en la Argentina, Liborio Justo batalló por la necesidad de tomar la cuestión de la emancipación nacional contra aquellos que veían que en Argentina estaban solamente planteadas tareas revolucionarias directamente socialistas. 
Es decir, que existe una gran tradición en el marxismo, que va desde el propio Marx, pasando por Lenin, la Tercera Internacional, Trotsky y un sector del trotskismo en América Latina, que resalta la importancia de la "cuestión nacional" en su relación con la lucha de clases en los países coloniales y semicoloniales, oprimidos por el imperialismo. 

(Anti) nacionales y (anti) populares
En momentos en que el kirchnerismo está en uno de sus típicos giros “nacionalistas” retóricos, ubicar en su justo término el rol que ocupa la lucha por la liberación de las cadenas que atan a la nación al imperialismo, dentro de una estrategia proletaria independiente, es de suma importancia. 
Negar la existencia de estas tareas de liberación nacional o, lo que es lo mismo, de lucha antiimperialista, nunca encaradas seriamente por la burguesía argentina (incluso en sus momentos más “nacionalistas”, como bajo el peronismo), y que se manifiestan como justas aspiraciones en el movimiento obrero y de masas de enfrentar la prepotencia y el dominio impune del capital y los estados imperialistas; es capitular ante el “nacionalismo” de opereta del kirchnerismo y permitir la manipulación de estas justas aspiraciones por la dupla complementaria de relato “nacionalista” y el vasallaje en la política real.
En la cuestión de la deuda externa, en las práctica de las empresas imperialistas (como Donnelley y su cierre fraudulento o Lear y su impunidad para no acatar una docena fallos judiciales a favor de los delegados y despedir masivamente), en el monopolio privado del comercio exterior que detentan un grupo de cerealeras o en la concentración de los bancos extranjeros y sus negocios parásitos con el ahorro nacional; se hace más que evidente algunos de los tantos lazos de subordinación de la economía nacional a los dictados de los capitales imperialistas en íntima alianza con sus socios económicos y políticos locales.
Ciertos sectores de izquierda, adherentes a una especie de “teoría del capital puro y global”, simplemente niegan de plano que exista la cuestión nacional (ver polémica acá). Otros afirman que "El nacionalismo, en los países oprimidos, juega un rol progresista, solo en forma circunstancial y de un modo excepcional – es por regla reaccionario, porque enfrenta a la clase obrera"Y critican las denuncias que sacan a la luz que empresas como Lear “violan sistemáticamente las leyes argentinas”, tergiversando sensiblemente el planteo, ya que la denuncia en el caso de Lear, no se refiere a que viole las leyes que garantizan la indemnización o los convenios pro-patronales firmados por SMATA, sino a que la empresa no acató una docena de fallos judiciales que obligaban a permitir la entrada de los delegados a la fábrica. Estos fallos se basan en “leyes argentinas” de protección de la organización sindical en general y de los delegados en particular (a la vez que son leyes de regimentación de los sindicatos por el estado); y que fueron “a su manera” un homenaje rendido al peso del movimiento obrero en la Argentina contemporánea. Ahora que se permitió un día la entrada de los delegados a la fábrica, se lo hizo en condiciones de militarización que niegan la propia resolución. 
El “nacionalismo” burgués basa su relato en la supuesta efectividad de la intervención del estado para poner límite al capital imperialista y defender los intereses nacionales. Demostrar en la experiencia real de las masas (no sólo en la propaganda) como se opone el discurso a la política efectiva, es una forma de desenmascarar el falso nacionalismo y demostrar quienes son los que verdaderamente enfrentan la prepotencia de las empresas y monopolios imperialistas; y quienes se subordinan a ellos. Es decir, en manos de quien está la defensa de los verdaderos intereses nacionales avasallados permanentemente por el capital, los estados y la justicia imperialista.
Un pedagógico artículo de Trotsky, aunque referido a circunstancias completamente diferentes (la cuestión nacional bajo la naciente Rusia soviética), plantea criterios metodológicos muy útiles para ubicar el rol de la cuestión nacional en el marxismo: “El conjunto de nuestra política —en la esfera económica, en la construcción del estado, en la cuestión nacional y en la esfera diplomática— es una política de clase. Está dictada por los intereses históricos del proletariado, que está peleando por la completa liberación de la humanidad de todas las formas de opresión. Nuestra actitud hacia el problema nacional, y las medidas que hemos tomado para resolverlo, constituyen una parte esencial de nuestra posición de clase, y no algo accesorio u opuesto a ella. Ud. dice que el criterio de clase es supremo para nosotros. Esto es absolutamente verdadero. Pero sólo en la medida en que sea realmente un criterio de clase; esto es, en la medida en que incluya respuestas para todas las cuestiones básicas del desarrollo histórico, incluyendo la cuestión nacional. Un criterio de clase sin la cuestión nacional no es un criterio de clase, sino sólo el tronco principal de tal criterio, que inevitablemente se aproxima a una perspectiva sindicalista o artesanal”. (León Trotsky, Sobre la cuestión nacional, 1923)
En necesario aplicar este criterio en todos los aspectos de la política o la economía nacional, donde el falso nacionalismo opera con su relato para convertir las sanas aspiraciones de terminar con los saqueos imperialistas, en ilusiones de que con tímidas intervenciones estatales y sobreproducción de discurso se puede lograr: como en la cuestión del petróleo o de la deuda externa, donde se llega al colmo de que un juzgado municipal (aceptado por el gobierno cuando renunció a su soberanía) manda al “default” al país y la medida más “radical” que se toma es un cambio voluntario de jurisdicción, incluso con oferta de pago a los más buitres entre los buitres.


viernes, 15 de agosto de 2014

Entre la “patriada” y el regreso a enero



El uso político de la pelea con los fondos buitre por parte del gobierno e incluso la amplia aprobación de sus gestiones en ese terreno, es solo un aspecto de la realidad que no puede ser tomado por el todo. En el lado oscuro de la dudosa “patriada” están las consecuencias sobre la economía, que el gobierno pretende ocultar. No había terminado de ser anunciado por el fondo Aurelius, el muy probable fracaso de las negociaciones de los bancos privados internacionales (J.P. Morgan, el Citibank, HSBC y el Deutsche Bank) con los buitres, que ya empezaba una escalada del dólar “blue”, superando sus propios récords históricos. Y además comenzaban a enlentecerse las liquidaciones de los productos agrarios, por las expectativas devaluatorias que la escases de dólares genera: elaño pasado, más o menos a esta altura, los productores habían liquidado el 61% de la soja, 98% del trigo y 74% del maíz; en esta campaña (13/14) al 6 de agosto solo se había liquidado 52% de soja, 66% de trigo y 62% de maíz. Las especulaciones de los productores, lejos de la épica del “patria o buitres”, vuelven convertirse a factor de presión devaluatoria.

jueves, 14 de agosto de 2014

R.R. Donnelley y el nuevo momento bonapartista



Por Fernando Rosso y Juan Dal Maso

El anuncio de CFK sobre la denuncia penal contra la empresa R.R. Donnelley puede leerse como parte de la política del gobierno de "retomar la iniciativa" que viene teniendo con el intento de recrear una "mística" progresista alrededor de "patria o buitres". 
Ligado a esto, los anuncios de "protección del empleo" y la puja por la ampliación de los alcances de la Ley de Abastecimiento, parecerían indicar que el gobierno busca retomar una agenda de "centroizquierda". La cuestión de las posibles atribuciones que otorgaba esta ley al estado, venía generando roces con distintos sectores empresarios.

martes, 12 de agosto de 2014

Capitanich y la izquierda: tras las huellas del peronismo facho


Por Juan Dal Maso y Fernando Rosso

El macartismo y la visión conspirativa de la historia, de la política y, sobre todo, de la lucha de clases son el último reducto al que recurre el peronismo en tiempos de crisis, una confesión de su impotencia. Frente a los conflictos desatados por las suspensiones y los despidos, se empiezan a agitar fantasmas contra una supuesta izquierda “siniestra” con oscuros intereses “destituyentes”, que alienta “artificialmente” a los conflictos y casi los “inventa”. El hombre del “opus dei”, Jorge Capitanich, y uno de los representantes más recalcitrantes del sindicalismo entregador (Ricardo Pignanelli), son los encargados de lanzar los ataques contra la izquierda. El viejo cuento de que la lucha de clases es un invento de la izquierda radicalizada y no un hecho real, producto del enfrentamiento de intereses irreconciliables, que se vuelven más agudos en tiempos de vacas flacas, es decir, de declive económico.
John William Cooke se había ocupado (desde una estrategia de Frente de Liberación Nacional que no compartimos pero que está a años luz del reaccionarismo que exhibe actualmente el gobierno) de los “pequeños maccarthys” tipo Capitanich, hace más de 50 años:
“Al analizar el papel de la clase trabajadora en el Frente de Liberación, debe partirse del hecho concreto de que la lucha de clases existe y no se trata, como sostiene la reacción, de un invento comunista. El marxismo ha analizado el problema, pero no lo ha creado, porque la lucha de clases no es una teoría sino un hecho. Esto, que ha sido reconocido por la extrema derecha más esclarecida de los países europeos, constituye una herejía para la oligarquía argentina que, siempre "idealista", sostiene que la lucha de clases es producto de la prédica de los demagogos y los comunistas, y no una resultante del régimen social. Algunos pequeños maccarthys infiltrados en el movimiento popular difunden estos puntos de vista, contribuyendo a sembrar el divisionismo. La lucha de clases no es un problema de sentimientos ni de ideas. Es algo concreto, resultante de la estructura económica. Por lo tanto, querer solucionar los problemas de ella derivados por medio de fórmulas conciliadoras es creer en la magia negra y ser tan reaccionario como los que niegan su existencia”. (La lucha por la liberación nacional. John William Cooke – 1959).
La realidad es que en los conflictos como el emblemático de Lear y ahora el de Donnelley, se manifiesta una resistencia seria en la defensa de los puestos de trabajo y de los delegados que se ponen a la cabeza en esas peleas. La identificación de esos delegados y trabajadores con la izquierda se basa en el hecho simple de que apuestan al camino de la resistencia frente a los intentos de hacer caer las primeras consecuencias de la crisis del “modelo” sobre los trabajadores, es decir, sobre sus propias espaldas.
Para el jefe de Gabinete, son conflictos "artificiales". Parece ser que los únicos conflictos “genuinos” son aquellos en los que se aceptan mansamente las suspensiones y los despidos. Es decir, el único conflicto “genuino” es el que no existe. Y después algunos inefables como Artemio López hablan de la "izquierda troska neoliberal"...
Incluso Capitanich va más lejos en su confesión, acusa a los trabajadores y a la izquierda del tremendo delito de “coordinación” porque buscan unificar las luchas contra las suspensiones y despidos. O sea que el conflicto “genuino” para Capitanich, si tenemos la desgracia de que exista, debe ser además “des-coordinado”, para no ser calificado de “destituyente”.
Pero los sindicatos nacieron para “coordinar” la lucha en la fábrica, y luego se extendieron para coordinarse con las otras fábricas de la misma rama; y luego las federaciones y las propias centrales nacen para coordinar la lucha de toda la clase obrera. Fue la estatización de los sindicatos llevada adelante por el peronismo (dicho sea de paso un fenómeno internacional durante los años 30 y 40, analizado en su momento por León Trotsky en su exilio mexicano) la que impuso la posición de que los obreros, en vez de unir esfuerzos, debían optar por las negociaciones por separado, porque "los sindicatos son de Perón". 
Cuando Capitanich dice que "el peronismo es el que defiende a los trabajadores a través de los sindicatos" no está reivindicando el rol "reformista" de los sindicatos burcratizados, sino su subordinación al Estado. Por eso cuando los gremios tímidamente se pronuncian contra el impuesto a las ganancias los acusa de defender "la política de Hood Robin". Si llevamos la lógica del gorilismo de Capitanich hasta el final, terminaría coincidiendo con los "liberales" que se quejan de que los sindicatos "impiden el normal funcionamiento de la oferta y la demanda" con sus "reclamos desmedidos". Se ubica incluso no ya por derecha de J.W. Cooke, lo cual es más que obvio, sino de abogados más que orgánicos a la burguesía como Julián de Diego, que dice que los conflictos recrudecen por la inflación y que si la burocracia quiere remover a los delegados de izquierda, debería ganar por elecciones. 
Para no personalizar en el Jefe de Gabinete, debemos reconocer que su actual protagonismo discursivo "anti-zurdo" al igual que el de Pignanelli, son parte de que el kirchnerismo, en su deriva cada vez más bonapartista, se desembaraza de sus "alas izquierdas" y se recuesta en la derecha peronista más rancia, para de este modo administrar su propio "fin de ciclo". Este es el límite que puede tener cualquier candidatura de "Kicillof" como "recambio generacional", "continuidad del relato progresista" o lo que fuere el supuesto "marxista-keynesiano" devenido "pagador serial". 
Se dijo alguna vez que "el peronismo es de centro, más que nada por promedio histórico", buena definición pragmática para describir la a su vez pragmática realpolitik peronista. Sin embargo, cuando la lucha de clases rompe la monotonía de los promedios, los "progres" de ocasión se recuestan sobre "el lado malo" de la historia, no para que avance sino para que se detenga en el sueño dogmático de suprimir la lucha de clases.

domingo, 3 de agosto de 2014

Los buitres y la desigualdad cautelar






Fernando Rosso
@RossoFer

El fumus boni iuris y/o el periculum in mora son en general las dos condiciones en las que debe basarse un juez para dictaminar una medida cautelar. El primero puede traducirse literalmente como “humo de buen derecho” y es conocido más (ejem…) “popularmente” como verosimilitud del derecho. La demanda invocada en nombre de la posible violación de un derecho debe aparentar o tener aspecto verosímil. El segundo es el peligro de demora. La lógica procesal se basa en que si no se otorga una medida cautelar, puede suceder que cuando termine todo el proceso del juicio “de fondo” la cuestión se vuelva abstracta, habiéndose violado todos los derechos. 

sábado, 2 de agosto de 2014

Tertulias: sindicatos, estado y política


Participamos en el programa Pateando el Tablero para hablar sobre el rol de los sindicatos, la tendencia histórica a su estatización, el peronismo, el movimiento obrero; y la relación de todo esto con el conflicto de Lear. Una pausa, para intercambiar junto a Carlos "Titín" Moreira y el equipo de PeT, sobre estas cuestiones en momentos decisivos en el conflicto de Lear.



miércoles, 30 de julio de 2014

Teatro del absurdo (o Torales, el Robben de Berni)



Leemos: "9:48AM Caravana rumbo a Capital. Los que quedamos en Colectora, nos acercamos a la banquina. Los gendarmes se nos vienen al humo. Quedamos cara a cara, mientras de la otra mano de Panamericana, los autos por Lear frenan su marcha. Cantamos, 'le volvimos a cortar'. Los gendarmes impotentes ante la sorpresa montan un teatro ridículo. El jefe del operativo, el mismo que reprimió en el Km. 35, se zambulle, como si fuera una pileta, sobre el capot de un auto cuya velocidad no superaba los 10 Km. Una maniobra, un truco para victimizarse y mostrar a los trabajadores como violentos. Agarren la filmación y contraten al jefe para un programa de entretenimientos, que anime fiestas, que ensaye esa caída espectacular, que causó la ruptura de un auto, en el circo de la Casa Rosada. Porque de ahí viene la orden, el simulacro, para que después los 'progres' de la prensa digan 'barbaridad!' y los jueces armen las causas correspondientes. La clase obrera sabe de fraudes tan y más burdos que estos. El jefe prepara el salto, como un payaso. El jefe parece Robben cuando se tira para que le cobren penal. Conocemos bien a los árbitros de este Estado y de este gobierno. Siempre bien proclives a sacarle la roja a los obreros, y a decirle 'siga, siga' a las patronales yankis. 'Traigan al payaso del capot', cantan los obreros. Un perro de la Gendarmería muerde a uno de los jefes del operativo. 'Ustedes con los yankis, el perro es nacional', se vuelve a cantar. Un compañero detenido. Y el payaso del capot, preparándose seguro, para hacer sus solemnes y dramáticas declaraciones".
Extraído de "Crónica desde Panamericana" en www.pts.org.ar

El jefe del operativo se llama Juan Alberto López Torales. En una de las anteriores jornadas nacionales de lucha patoteó a manifestantes y periodistas a los que alertó diciendo "Hay peligro de muerte para ustedes". 

Ver especialmente desde el minuto 1:30 a minuto 3.00

Como puede observarse se formó en la escuela "nacional y popular" de Sergio Berni. Es una especie de Berni desatado y en bruto. Una nota de color: acá puede leerse lo que piensan los familiares de sus propios camaradas o subordinados. 
No se necesitan muchas pesquisas a lo Walsh para darse cuenta de que con el auto, yendo a 10 km x hora, porque estaba arrancando, no puede haberse producido tremendo impacto contra la humanidad del payaso y con rotura de parabrisas. 



Diferimos solo en un punto con quienes escribieron la muy buena crónica desde la Panamericana: Robben tiene estilo, hasta cuando fabrica una falta. La zambullida de Torales -que vimos casi en directo- fue un espectáculo patético y verdaderamente desagradable.
Si estos son los "hombres del orden" del kirchnerismo, es evidente que no solamente perdió el relato, sino que está avanzando hacia ese lugar de muy difícil retorno: el ridículo. 

Un resumen completo de la Cuarta Jornada Nacional de lucha en apoyo a los obreros de Lear, puede leerse ACÁ