martes, 22 de julio de 2014

SMATA y Berni: El ruido de las nueces en el kirchnerismo

Cruces en el kirchnerismo por el accionar del secretario de seguridad, Sergio Berni y el secretario general de SMATA, Ricardo Pignanelli. Cuestionamientos a la represión y a las prácticas totalitarias de conducción sindical. Una crisis que se produce cuando se agrava la situación de la economía, el gobierno se opone aumentar el mínimo no imponible del impuesto al salario y pueden ampliarse los conflictos. Y como si fuera poco, Griesa rechaza el pedido de reponer la medida cautelar para evitar el "default" y se complica la situación externa del país.

Ricardo Pignanelli, Sec. Gral. de SMATA/Sergio Berni, Sec. de Seguridad


Fernando Rosso
@RossoFer

Los conflictos por despidos en la industria automotriz y autopartista están generando mucho ruido y unas cuántas nueces en una fracción de la coalición kirchnerista. Las figuras del secretario de seguridad, Sergio Berni y del secretario general del SMATA (mecánicos), Ricardo Pignanelli, están en el centro de las controversias. La represión, por un lado y los métodos totalitarios y persecutorios con los que Pignanelli conduce su sindicato, por el otro; están generando el rechazo de un arco cada vez más amplio de referentes políticos del Frente para la Victoria.

Renuncie montonero…!

Luego de la represión a los obreros de la autopartista Lear, -en conflicto por el despido de más de 200 trabajadores y la avanzada contra sus delegados-, una de las primeras voces de protesta fue la del diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Leonardo Grosso. "Berni debería explicar por qué hace todo lo contrario a lo que hacía Néstor [Kirchner]. Es funcional a la oposición. Dos días de represión a obreros y los medios ‘progres’ no dicen nada", escribió Grosso, que además es referente del Movimiento Evita. Hay que recordar que uno de los líderes del Movimiento Evita es Fernando “Chino” Navarro, que es nada más y nada menos que el jefe de la bancada de diputados del FPV en la legislatura de la provincia de Buenos Aires. El fin de semana pasado, Berni le respondió con su particular estilo: “O deja la banca del Frente para la Victoria o le pide a la presidenta mi renuncia”, desafió el secretario de seguridad. En una entrevista en el programa radial “Tierra de locos” (22/7), que conducen los periodistas Ernesto Tenembaum y Alejandro Bercovich, Emilio Pérsico, máximo referente del Evita, tuvo que dar unas cuantas vueltas para simular los enfrentamientos: “Berni es un ‘compañero’ al que se le pueden cuestionar muchas cosas, pero lo hacemos para adentro”. Además, justificó las declaraciones de Grosso porque estaba defendiendo a sus “compañeros” militantes del Evita de la localidad bonaerense de San Martin que estaban participando del conflicto. Parece que la “amplitud” de la coalición kirchnerista llega hasta incluir la paradoja de que unos “compañeros” reprimen a otros “compañeros” y después se discute “de las puertas para adentro”. Después de todo, Carlos Tomada, también es un “compañero” que está avalando todo el accionar del SMATA y de la empresa Lear contra los despedidos y los delegados.

Leonardo Grosso - Diputado Nacional del FPV/Movimiento Evita
El diputado nacional Gastón Harispe, perteneciente al “Movimiento Octubres”, parte del espacio “Nuevo Encuentro”, también salió al cruce de la represión a trabajadores despedidos en la Panamericana. “Somos parte y legítimos hijos de los piquetes, de los cortes de ruta y de la lucha del Movimiento Obrero que enfrentó la ofensiva neoliberal de los 90”, expresó a través de un comunicado en el que repudian “las represiones en torno a los conflictos sindicales recientes, convencidos de que detrás de toda necesidad hay un derecho”.
En el mismo sentido la diputada Ramona Pucheta, ex – militante del movimiento de Raúl Castels-, hoy aliada del FPV, cuestionó la represión sobre trabajadores despedidos de Lear. "No piden palos y gases lacrimógenos, sólo ser escuchados y respuestas", afirmó.
También el Centro de Estudios Legales y Sociales, que conduce el periodista Horacio Verbitsky, cuestionó el accionar del Gendarmería en la Panamericana.

Gendarmes y patotas o el peligro de “Ezeizas” en cuotas y de baja intensidad

El mismo Verbistsky, en su columna dominical de Página 12, dio un salto en la denuncia y no solo cuestionó a Berni, sino también a los métodos de conducción de SMATA y de Pignanelli: “Si frente a las medidas de lucha que ese nuevo sindicalismo, integrado en buena medida por jóvenes que consiguieron sus empleos con la recuperación de la última década, los grandes sindicatos optan por un macartismo retro modelo 1974, como el que exhibió Pignanelli al objetar la presencia de diputados y militantes por los derechos humanos en las actividades por la conservación de puestos de trabajo, y si el Secretario Berni borra con el codo las normas que Néstor Kirchner estableció hace diez años, por las cuales la policía no puede portar armas de fuego en el control de manifestaciones políticas y sociales ni dispersar una multitud disparando balas de goma, será más difícil explicar por qué el kirchnerismo no debería tomar en cuenta a Sergio Massa ni a Daniel Scioli entre las opciones para 2015. Este es un fracaso compartido entre el gobierno y las fuerzas sindicales que lo apoyan". En síntesis, si se impone la primacía de las prácticas represivas de Berni y las formas totalitarias de conducción sindical de Pignanelli, se pierden los últimos matices que aparentemente separaban al kirchnerismo de Massa y de Scioli. La contradicción de Verbitsky es que en el mismo artículo que cuestiona la represión y el macartismo sindical, avala el ajuste, afirmando que la demanda contra el impuesto a las ganancias sería de algo así como un reclamo excesivo de una presunta “aristocracia obrera”.

Una vaca es una vaca y Pignanelli es Pignanelli

Pignanelli y el SMATA, no se inmutan por las críticas de la fracción progresista de sus “compañeros”. A la fraudulenta destitución de los delegados de Lear, en una asamblea express, “sin debate” y sin garantías para la defensa de los atacados; le sigue una persecución mafiosa de delegados disidentes en la fábrica Volkswagen. Afiches con sus rostros aparecen pegados en distintos lugares de la empresa, con lemas del tipo "Malditos aquellos traidores...". Primero empezaron “marcando” a siete, luego llegaron a diez, y al cierre de esta nota sumaban once los “escrachados” por la burocracia del sindicato, en un claro accionar persecutorio. Pignanelli había dicho que “no quedaban delegados de izquierda en las fábricas donde estaba SMATA”.

Afiches pegados en la fábrica Volkswagen de Pacheco "escrachando" a los delegados disidentes 
Los métodos de Pignanelli también se cuestionan en la CGT oficialista. El periodista Jorge Duarte, especializado en gremiales, escribió en su cuenta de twiter: “Además de repudiable por la cacería sindical que desató SMATA en Lear y Gestamp, el rol de Pignanelli es cuestionado por varios en la CGT”.
La otra fracción del sindicalismo peronista cuestiona pública y abiertamente al SMATA. Durante el conflicto de la autopartista Gestamp, Pablo Moyano, había afirmado que los que pierden la conducción de sus representados a manos de la izquierda, es porque no saben defender a sus trabajadores.
La Juventud Sindical que dirige Facundo Moyano, declaró que “En el caso de la fábrica Lear, la connivencia entre la multinacional y el SMATA provocó el despido de 120 trabajadores y un intenso conflicto”. 

La economía está en un claro retroceso y quedan pocos días para conocer si la Argentina entrará finalmente en “default” técnico por los reclamos de los fondos “buitre”. El juez Griesa rechazó este martes la reposición de la medida cautelar ("stay") solicitada por los negociadores que representan a la Argentina y convocó a una nueva reunión el próximo miércoles 29/7 a las 10 hs. en Nueva York, a horas del vencimiento del plazo para pagar a los bonistas reestructurados. Capitanich afirmó, también este martes, que no habrá modificaciones en el impuesto a las ganancias aplicado sobre el salario. Hizo el anuncio un día después de reunirse con referentes de la CGT oficialista. Además de los conflictos por despidos, pueden generalizarse los reclamos contra el impuesto. 
Estas iniciales fracturas en la coalición kirchnerista no son más que una expresión del rechazo a un ajuste que promete profundizarse. El jefe de Gabinete pareció afirmar que el gobierno está dispuesto a la “peor” combinación: el programa de Verbitsky (mantener en impuesto al salario), pero con los métodos de Berni y Pignanelli.

lunes, 21 de julio de 2014

SMATA: palabras más, palabras menos (hoy el post lo hace Ricardo Pignanelli)


PALABRAS MAS, PALABRAS MENOS
Audio de entrevista a Pignanelli en el programa "Toma y Daca" de Radio América, el domingo 20/7 donde, entre otras cosas, se jacta de que "no quedan delegados de izquierda en las fábricas donde está SMATA", y se vanagloria de que en Gestamp, luego de los despidos se "logró" aumentar la productividad un 20%. En los comentarios del post anterior donde subimos este mismo audio hay una respuesta a sus mentiras escandalosas. Aunque algunas de las verdades que dice son una autodenuncia. Ver acá su historia en LEAR


LOS METODOS DE LA MAFIA
Imagen de un "afiche" pegado dentro de la fábrica Volkswagen de Pacheco, donde se "marca" y se escracha a los delegados que no responden a la conducción gremial. Con una leyenda de tono bíblico que comienza con un "Malditos aquellos...", con el mejor estilo mafioso "a lo Triple A", en el método de marcar a sus enemigos.



MEMORIA

Acto de campaña del FPV en 2013. Entre los que acompañan al mafioso están: Juan Cabandié; Carlos "antipiquete" Kunkel; la representante de las terminales multinacionales que ocupa un cargo llamado secretaría de industria (debe ser porque es una secretaría DE LOS industriales en el gobierno), Débora Giorgi; uno de los pre-candidatos del kirchnerismo (que algunos consideran el más "progre"), Agustín Rossi; otro de los pre-candidatos del kirchnerismo que es Verde en el doble sentido, por sojero y por la Verde de SMATA, Julián Domínguez.


***

Dice Ricardo Carpena en Clarín del 21/07: "En la reunión donde Caló pareció combativo también se habló de la amenaza de la izquierda en los gremios, un fantasma cada vez más tangible en conflictos como los de Lear: la dirigencia de SMATA organizó el jueves pasado una asamblea de dudosa legitimidad para desplazar a los cinco delegados combativos de esa fábrica. Para eso, hizo desviar un ómnibus que trasladaba a trabajadores de la autopartista hacia la sede del sindicato, donde, sin discusión alguna ni la presencia de los delegados cuestionados, los suspendidos ni los despedidos, se votó la separación de esos representantes que habían sido reelegidos en noviembre por el 70% de los operarios.

Esa asamblea careció de sutilezas. Cuatro trabajadores que se habían negado a esa convocatoria fueron despedidos por la empresa. Pese a que la ley prevé que “el delegado cuestionado deberá tener la posibilidad cierta de ejercitar su defensa”, la comunicación oficial del encuentro les llegó 24 horas después de realizada a los delegados de Lear.

Todo para contribuir a esa “asamblea sin debate” de la que se jactó el líder de SMATA, Ricardo Pignanelli, como consta en una grabación que circula con mucha mayor práctica democrática. Ya era una frase para la historia, pero el dirigente se esmeró en mejorarla: ayer, en el programa de radio “Toma y daca”, decretó con orgullo que “ya no quedan delegados de izquierda en las fábricas donde está el SMATA”. 


Dice Horacio Verbitsky en Página 12 del 20/07: "Al anotarse ahora a la zaga de Moyano y Barrionuevo, lo que queda de la CTA no mejorará la coherencia entre sus definiciones políticas y su práctica gremial, pero tal vez abra espacio para el crecimiento de un sindicalismo de base en el que abreva la izquierda con flamante representación legislativa. Si frente a las medidas de lucha que ese nuevo sindicalismo, integrado en buena medida por jóvenes que consiguieron sus empleos con la recuperación de la última década, los grandes sindicatos optan por un maccartismo retro modelo 1974, como el que exhibió Pignanelli al objetar la presencia de diputados y militantes por los derechos humanos en las actividades por la conservación de puestos de trabajo, y si el Secretario Berni borra con el codo las normas que Néstor Kirchner estableció hace diez años, por las cuales la policía no puede portar armas de fuego en el control de manifestaciones políticas y sociales ni dispersar una multitud disparando balas de goma, será más difícil explicar por qué el kirchnerismo no debería tomar en cuenta a Sergio Massa ni a Daniel Scioli entre las opciones para 2015. Este es un fracaso compartido entre el gobierno y las fuerzas sindicales que lo apoyan".

viernes, 18 de julio de 2014

LEAR - SMATA: viaje al centro del totalitarismo sindical




Fernando Rosso
@RossoFer

La vergüenza de ser traidores

“El orgullo de ser mecánico” es el lema, un tanto corporativo y con cierto aire de superioridad aristocrática, que la histórica conducción de la lista Verde impuso para el sindicato SMATA. “La vergüenza de ser traidores” es la realidad que se desprende como consecuencia lógica de su práctica sindical y política. Y como toda realidad, es la única verdad. El “caso Lear” concentra los métodos que pintan de cuerpo entero a la servicial burocracia del sindicato mecánico.

En el comienzo fue la lucha

Un poco arbitrariamente podemos fijar la fecha del comienzo de esta historia en el año 2011, aunque seguro empezó bastante antes. El viernes 4 de noviembre de ese año, en las elecciones a Comisión Interna de la fábrica Lear, la lista Celeste que representaba a nuevos delegados derrotaba por 310 votos contra 249 a la lista Verde que respondía a la conducción de SMATA. Dos años después, en noviembre de 2013 y pese a una maniobra de la conducción del sindicato que cambió la forma de elegir –pasando del sistema de lista completa a uno de elección individual, con la intención de, por lo menos, meter uno de los suyos-, los delegados de la Celeste vuelven a arrasar. En el medio, poco más de un año después del primer triunfo (diciembre de 2012) hubo un primer ataque e intento de destitución desde la conducción hacia la Comisión Interna.

El golpe de estado que no fue 

Poco después del paro nacional del 20 de noviembre del 2012, en el que los obreros de Lear pararon, pese a que SMATA no adhería, la conducción del sindicato, con el Secretario Adjunto “Paco” Manrique a la cabeza, intenta destituir a la Comisión Interna mediante una votación en asamblea en la fábrica. De las 500 personas presentes, más de 300 votan a favor de sus delegados de la lista Celeste. Unas 130, entre los que hay líderes y gerentes; votan con la conducción.



Allí quedó demostrado que cuando intentaron descabezar a la interna, en la fábrica, con todos los trabajadores presentes y con sus delegados al frente, fue un fracaso estrepitoso y tuvieron que salir huyendo. Cuando están todos juntos, la unidad se sobrepone a las acciones coactivas y amenazantes de la alianza patronal-burocrática y fluye el verdadero sentimiento de los trabajadores, que con la organización, la unidad e imponiendo la democracia sindical, conquistan terrenos de libertad para expresar sus opiniones genuinas e identificar claramente quienes son sus enemigos y quiénes son sus amigos (como afirmó aquel mártir de Chicago, George Engel al pie del patíbulo que se convirtió en símbolo fundacional del movimiento obrero). 
Todo lo contrario a ese fantoche de “asamblea” que acaba de hacer el SMATA en la sede central del sindicato, inundada de patoteros y bajo amenaza de despido. 
Un año después de esa experiencia, como afirmamos arriba, la lista Celeste vuelve a ganar las elecciones de Comisión Interna por abrumadora mayoría. Estamos hablando de apenas siete meses atrás.

Facsímil de los resultados por "borratina" de las elecciones de noviembre de 2013, donde arrasan los delegados de la lista Celeste

La Santa Alianza

Luego del duro conflicto por despidos en Gestamp, donde el SMATA y Pignanelli sacaron a la luz pública su rol traidor y macartista, trabajando en común con la empresa y los ministerios nacional y provincial; vino el deliberado ataque a los trabajadores de Lear. Desde fines de mayo comenzaron con las suspensiones de más de 300 trabajadores con el pago del 75% del salario y ofrecimiento de retiros “voluntarios”. Luego, en junio renovaron las suspensiones a 200 obreros y plantearon que serían “sin goce de sueldo”: era una provocación evidente. Luego vinieron los despidos (más de 100) y en una medida absolutamente ilegal se impidió el ingreso a la fábrica de los miembros de la Comisión Interna. 
Los obreros responden con un contundente plan de lucha que, hasta ahora, incluyó bloqueos, cortes de la Panamericana, acampe, paros escalonados y hasta una dura represión.

“Asamblea sin debate” y un secuestro express

Como parte del plan de lucha, en el frente legal, los abogados que representan a los trabajadores lograron tres resoluciones judiciales a favor de los delegados, bajo la forma de “medidas cautelares” que obligaban a la empresa a permitir el ingreso de los mismos a la planta. Resoluciones que esta multinacional “buitre” se negó a cumplir, violando abiertamente la legislación nacional. Finalmente, se produce otro revés judicial para la empresa: el rechazo de otro juez a un pedido de “medida cautelar” de la patronal que exigía se prohíba el ingreso de los delegados por presunta “peligrosidad”. El juez consideró infundados los argumentos y rechazó el pedido, reafirmando que los delegados debían ingresar a cumplir con sus funciones.


Facsímil de la resolución de la medida cautelar a favor de uno de los delegados. El resto están disponibles a quien lo solicite por mail, así como las resoluciones del ministerio.
En ese marco, los representantes del sindicato con la colaboración del personal de RRHH humanos de la empresa, y bajo un clima dictatorial y amenaza de despido, obligan a los trabajadores que están en la fábrica a firmar un petitorio exigiendo la “destitución” de la Comisión Interna. Efectivamente, cuatro trabajadores que se negaron a firmar, enfrentando esas condiciones adversas, pasan a engrosar la lista de despedidos.
En esas condiciones se llega a la infame maniobra que hizo el SMATA, con la evidente complicidad de la empresa, desviando los micros que llevan a la fábrica a los trabajadores que están en actividad, hacia la sede central del sindicato en Capital Federal. Son acarreados, sin los suspendidos, ni los despedidos, ni mucho menos los delegados; y le comunican que se hará una “asamblea” donde se votará la destitución de CI. La famosa "asamblea sin debate", como la definió Pignanelli, en otra de sus frases de antología para el manual de los traidores.
Como cuenta el periodista Diego Rojas “El proceso había comenzado temprano. Desde que el conflicto se iniciara debido a que más de cien obreros recibieran el telegrama de despido, la empresa y el sindicato habían organizado un sistema de micros para que los trabajadores ingresaran a la planta, para evitar posibles piquetes y demoras. Para eso, los micros debían tomarse en Panamericana y Henry Ford para dirigirse luego a Panamericana y Km. 31, donde se encuentra Lear. Ayer los trabajadores se vieron sorprendidos porque en lugar de dirigirse a la fábrica, los micros enfilaron hacia el centro de la ciudad de Buenos Aires. Miembros del oficialismo sindical les explicaron que irían a la sede de SMATA para participar de una asamblea”.
Según las planillas del Ministerio de Trabajo, en Lear hubo un listado de 750 personas que cobraron su salario en mayo, incluyendo personal administrativo y gerencia. De esas personas, alrededor de 600, de mínima, eran operarios. De la “asamblea” participaron 298 personas según informa el mismo Manrique, es decir, la conducción de SMATA no solo incumple con el artículo 42 de la Ley de Asociaciones Sindicales 23.551 que afirma que, en caso de revocatoria de mandato por asamblea, se debe garantizar el derecho a defensa del o los delegados; sino que también incumple con la exigencia de los dos tercios que dicta el estatuto social de SMATA, para el quórum de la asamblea.
La “unanimidad” en la votación que el SMATA afirma haber logrado es una falacia. En los marcos del engaño, en lo que fue de hecho un “secuestro express”, la prohibición del debate, la separación y la ausencia de sus compañeros despedidos (que siguen siendo afiliados a SMATA), de los suspendidos y de los delegados, rodeados del aparato y su patota del sindicato, la consabida complicidad con la patronal, además del aval de una autoridad del Ministerio; la “libertad” para decidir se parece mucho a la “libertad” que un captor le concede a un hombre desarmado apuntándolo con una pistola en la cabeza, y le ofrece “decidir” si le entrega o no todas sus pertenencias. 
La existencia misma de este audio grabado clandestinamente, como silenciosa y valiente resistencia a una "asamblea" no menos clandestina; así como muchas otras comunicaciones y avisos de quienes estaban bajo “secuestro” hacia sus compañeros y delegados, develan la falsedad de la unanimidad arrancada bajo amenaza y coacción.  
Si se comparan la verdadera asamblea impuesta por los trabajadores hace un año y medio, en la fábrica, con la presencia de todos, quedan en evidencia las diferencias entre las decisiones de los trabajadores cuando ganan verdadera libertad de opinión con la democracia sindical; a cuándo son expuestos a todo tipo de extorsiones. “Tenemos diferentes visiones de lo que es la democracia”, dijo Manrique cuándo huía de la histórica asamblea del 2012, con la velocidad que sería la envidia del más hábil de los roedores. Es el único acuerdo que tenemos con este patotero profesional: su “democracia” está blindada con patotas y contubernios con la empresa, gobierno y ministerio, y contra los trabajadores. En esa "democracia", siempre ganan los mismos. 
Lo destacado -y es un aporte más al fin del relato-, es que estas prácticas se dan en un sindicato “estrella” del kirchnerismo. El democratismo y el progresismo encuentran su límite donde empieza la dictadura sindical-patronal. Totalitarismo “nacional y popular”, sería un tema para el nuevo hit de La Cámpora y...decime que se siente.
Ni si quiera cuando pretenden guardar las formas, logran evitar el escándalo y el bochorno burocrático. La carta documento que mandan a los delegados, con evidente intención de que NO llegue en tiempo y forma, para avisarles de la realización de la “asamblea”, se envía el 16/7 (es decir, ellos “ya sabían” que al otro día los trabajadores iban a “aceptar” hacer una supuesta asamblea, pese a que nadie tenía idea de la misma), y se comunica que se realizará en la sede de la calle Belgrano el 17/7 a las 10 hs. Ese “aviso” le llega a los delegados el día 18/7, es decir, debían lograr la proeza de llegar a una “asamblea” que se realizó un día antes. 

Telegrama recibido por el delegado Rubén Matu el día 18/7 para que asista a la "asamblea" del 17/7
Para desgracia de ellos y de su soberana ignorancia e impericia burocrática, la hoja de ruta de la CD, está disponible en internet en la página del correo y dice que:

el 16-07-2014 10:59 AV DE MAYO (la CD) INGRESO AL CORREO, y 

el 18-07-2014 08:51 CDD LOS POLVORINES EN PODER DEL CARTERO 

Difícil que el cartero entregue la carta antes de recibirla. Un elemento más, por si hacía falta, de que la supuesta “asamblea” es nula de toda nulidad y no puede ser avalada por un ministerio del “gobierno nacional y popular” ¿no?

Totalitarismo sindical: pasado y presente

“La burocracia sindical, que resolvió satisfactoriamente su propio problema social, tomó el segundo camino. Volcó toda la autoridad acumulada por los sindicatos en contra de la revolución socialista e incluso en contra de cualquier intento de los obreros de resistir los ataques del capital y de la reacción. (…) Los sindicatos, como ya hemos dicho, cumplen ahora un rol reaccionario y no progresivo. Pero sin embargo reúnen millones de obreros. No debemos pensar que los obreros son ciegos y no ven el cambio producido en el papel histórico de los sindicatos (…) Mientras tanto, la burocracia sindical persigue con más fuerza aún a los obreros revolucionarios, reemplazando con el mayor descaro la democracia interna por la acción arbitraria de una camarilla, transformando a los sindicatos en una especie de campo de concentración de los obreros durante la decadencia del capitalismo (…) Aquí no hay diferencias de principios, ya que la burocracia sindical se ha convertido definitivamente en parte del aparato político, económico y gubernamental del capitalismo” (León Trotsky “Los sindicatos en Gran Bretaña”)

“El vandorismo tiene un discurso del método, que puede condensarse en una frase: El que molesta en la fábrica, molesta en la UOM; y el que molesta en la UOM, molesta en la fábrica. La secretaría de organización del sindicato lleva un prolijo fichero de “perturbadores”, permanentemente puesto al día con los ficheros de las empresas (…) Al despido sigue siempre la expulsión del sindicato, o viceversa: el artículo 9 de los estatutos permiten expulsar a un afiliado sin asamblea, por simple resolución de la directiva” (Rodolfo Walsh ¿Quién mató a Rosendo?).
Esta larga historia de traiciones enaltece la noble batalla de los obreros de Lear que mantienen con valor una lucha desigual.
Alguna vez, en los años iniciales de nuestra militancia, escuchamos conmovidos en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, estas palabras del “Goyo” Flores, viejo dirigente del clasismo cordobés, para rematar una charla: “Pese a toda esta historia con no pocas derrotas y de una vida en la que no tengo nada desde el punto vista de los bienes materiales, ustedes no se imaginan lo lindo que es sentirse diferente ante tanta mierda que hay en el movimiento obrero”.
La lucha de los obreros de Lear se da en el marco en que se forjan nuevamente las condiciones para terminar con tanta mierda acumulada y montada sobre las espaldas del movimiento obrero. Un desafío más que necesario y que requiere del concurso de todos. La amplia solidaridad que están recibiendo desde todo el país es un gran comienzo para esta batalla ejemplar.


martes, 15 de julio de 2014

Mundial, museos y pelotas (o sobre Beatriz "mordisquito" Sarlo)


Fernando Rosso
@RossoFer

Alrededor de las lecturas del mundial y sus actos volvió a desarrollarse la “lucha de clases… medias” en la aburrida batalla cultural del escenario intelectual argentino. 
La intervención de Beatriz Sarlo en el programa “Desde el llano” (TN, lunes 14/07) fue un aporte de antología a la tradición liberal-elitista y su “crítica cultural”. 
Sarlo criticó, indignada, que durante la final de la copa del mundo -disputada entre los seleccionados argentino y alemán- los museos habían permanecido cerrados. Se tomó el trabajo de llamar a sus amigos de Alemania para comprobar que allí no se producía tremendo acto de barbarie. Y se informó de que en Brasil, por orden de Petrobras, los museos tampoco habían cerrado. 

Un año de lucha de ideas / Un año de "Ideas de Izquierda" (Presentación del número 11)


El año que hemos recorrido desde la salida a los kioscos del primer número de esta revista no hizo más que confirmar la decadencia del “relato” kirchnerista, que ha justificado cada uno de los giros a derecha del gobierno de Cristina Fernández, acompañada de una oposición patronal que cuestiona al gobierno y pretende sucederlo, pero suscribe ese rumbo. Esta constante ha marcado gran parte de los debates entre la izquierda, la juventud y sectores de trabajadores en los que nos proponíamos intervenir con Ideas de Izquierda.


lunes, 14 de julio de 2014

El posibilismo miserable de la intelectualidad “Nac&Pop” (publicado en Ideas de Izquierda N°10 - Junio 2014)


Fernando Rosso y Juan Dal Maso

En el artículo “Progresismo K: la historia (repetida) de una impotencia”, que publicamos en el primer número de IdZ, hicimos una reflexión que anticipaba la actual situación de la intelectualidad Nac&Pop y su cruelmente decepcionada aspiración de que el kirchnerismo trascendiera al pejotismo.
Contrastamos el realismo político del cineasta Nicolás Prividera, que sostenía que el kirchnerismo se encaminaba trágicamente a ser un “muerto vivo dentro del peronismo”, contra el lirismo del sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, quien finalmente terminó jugando el rol de “ampliar el discurso” del oficialismo, teniendo que justificar de un modo u otro todos sus giros a la derecha1.


jueves, 10 de julio de 2014

Banderas en tu corazón (el kirchnerismo y la protesta social)




Fernando Rosso
@RossoFer

A veces, una imagen vale más que mil relatos. En la foto están Carlos Platkowski, abogado de los derechos humanos y María Victoria Moyano, hija de desaparecidos y nieta restituida. Frente a ellos, la Gendarmería Nacional –que responde al mando del Secretario de Seguridad Sergio Berni- dispuesta a encarar una dura represión. A su espalda, mujeres de trabajadores de Lear Corporation, miembros de organizaciones sociales y políticas solidarias con los obreros que reclaman una sola cuestión: no ser dejados en la calle por la multinacional autopartista que despidió a más de cien empleados, mantiene suspendidos a otros cientos e impide dictatorial e ilegalmente el ingreso a la fábrica de sus representantes gremiales elegidos legítimamente. El escenario es la autopista Panamericana, en la zona norte del Gran Buenos Aires, en la mañana fría del mismo día en que Alemania trituraba al local en las semifinales de Brasil 2014

martes, 8 de julio de 2014

La lucha de Lear y el bonapartismo kirchnerista


Juan Dal Maso/Fernando Rosso

Trotsky decía que, en América Latina, el peso del imperialismo por un lado y la relativa debilidad de la burguesía local frente al proletariado por el otro, creaban "condiciones especiales de poder estatal", más conocidas como "bonapartismo sui generis", tomando como referencia el bonapartismo "clásico" que era producto del "empate" de las clases en pugna que dejaba el camino libre para la dominación de la "burocracia, la policía y la soldadesca", pero en condiciones diferentes a las de los países metropolitanos. Los orígenes de esta conceptualización (muy utilizada en los escritos de Trotsky sobre la lucha contra el fascismo en Alemania) se remontan al 18 Brumario de Luis Bonaparte, en el que se explica cómo el híbrido de "restauradores" y republicanos de 1848 abrió el camino al bonapartismo de 1852.

lunes, 7 de julio de 2014

Mundial, grandezas y miserias


La llegada de la selección argentina a las semi-finales de la copa del mundo Brasil 2014 es una buena oportunidad para una reflexión sobre el fútbol y su significado e impacto en la política y en la vida popular.
Evidentemente existe un uso político del fútbol y su espectáculo, especialmente cuando se trata de un campeonato mundial. En el caso argentino por ser el deporte más popular, no hubo gobierno que no tratara de utilizarlo para sus objetivos. En este sentido sería interesante analizar las consecuencias políticas de los dos triunfos anteriores, el de 1978 en plena dictadura y el de 1986, bajo el alfonsinismo ¿de cuánto sirvieron, más allá de la coyuntura, a los gobiernos respectivos las consagraciones deportivas?
Hay también una industria sobrevaluada del deporte en general y del fútbol en particular, propia de capitalismo que convierte en mercancía, todo lo que toca. En este sentido, la hiper-mercantilización del fútbol no es muy distinta a la que ocurre con el cine, el teatro o la música; que por eso mismo distorsiona la producción artística, y pese a esta realidad seguimos rastreando formas artísticas auténticas, capaces de conmover o de simplemente distraer. “La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”, decía Borges, dándole al sueño una entidad en la vida de los hombres mucho más importante que las que autoriza el sentido común (incluso cierto sentido común izquierdista o progresista). Lenin decía que está permitido soñar con la única condición de que se luche cotidianamente por cumplir el sueño. 
Pero nuestra intención, en este caso, es reflexionar sobre el significado del campeonato mundial de fútbol en la cultura y en la vida de los sectores obreros y populares.
Podríamos decir que la pasión futbolera que emerge o se potencia cuando juega la selección nacional contiene dos (o tres) componentes: el espectáculo distractivo que a veces, como la religión, puede tomar la forma de “opio del pueblo”; la admiración por el propio juego entendido como arte (después de todo en el mundial están los mejores que “llegaron”, los “distintos” en la materia); y también el nacionalismo, con diferentes sentidos, a veces más reaccionario, a veces más progresivo.
Dice Trotsky hablando de la vida cotidiana: “Por consiguiente, la cuestión de las distracciones reviste una enorme importancia en lo tocante a la cultura y la educación. El carácter del niño se manifiesta por el juego. El carácter del adulto se expresa con mayor fuerza a través del juego y las distracciones”. Y también agrega “El deseo de divertirse, de distraerse, contemplar espectáculos y reír, es un deseo legítimo de la naturaleza humana”.
Hay algunas concepciones un poco elitistas (también en cierta cultura de izquierda) que impugnan la pasión que desata el fútbol, al que por supuesto se le niega cualquier tipo de estatus artístico, y se centran las críticas en su carácter de espectáculo engañoso. Todo estaría reducido a un nacionalismo chauvinista atrasado y reaccionario, propio de masas incultas que no llegaron a apreciar, todavía, el verdadero arte. Esas impugnaciones se expresan como rechazo a la admiración por el deporte o por los deportistas, tomando solo su aspecto ideológico, de falsa conciencia (“festejan los goles como si algo cambiara por ellos en su vida diaria y más aún se usa ese espectáculo como pantalla, para tapar otros problemas”). Todas verdades, aunque no explican el fenómeno completo. Juan José Sebreli, quien alguna vez supo escribir cosas interesantes sobre la vida cotidiana es, quizá, uno de los representantes más radicalizados del anti-fútbol con su teoría de que es culturalmente “totalitario”.
Existe un componente de distracción en tanto espectáculo, y si el cine en la segunda década del siglo pasado era lo más avanzado o la vanguardia en las tecnologías de comunicación de masas, hoy ese rol lo ocupa la TV (entre otros). “No es en absoluto por piedad por lo que va a la iglesia; pero la iglesia es luminosa y bella; hay mucha gente y se escuchan cantos: he ahí bastantes cosas agradables que no se encuentran ni en la fábrica, ni en la familia, ni en el vaivén cotidiano de la calle”, afirmaba Trotsky para explicar cual era el límite de la religiosidad del obrero ruso, que se basaba mucho menos en la piedad o el dogma, que en la posibilidad de vivir un espectáculo extraordinario.
También hay una identificación, que no está libre de ideología (aunque también expresa otras cosas) con los jugadores, y especialmente con los que “la pelearon de abajo” (Tévez por ejemplo o Di María), o con los que se la “juegan” como Mascherano, además por supuesto de los que elevan el fútbol al estadio de un arte superior: como Maradona o Messi. Es verdad, hay una identificación con jugadores millonarios que -terminado el espectáculo-, vuelven a una vida cotidiana muy distinta a la de los sectores populares. Pero no vemos muchas diferencias con las “identificaciones” de aquellos que ríen, se emocionan o lloran con una escena bien actuada por un actor de Hollywood, un músico de cualquier género que toca una partitura o un acorde conmovedor. No llegamos a la exageración de ese gran cuento de Fontanarrosa, en el que afirma que el fútbol contiene todas las artes (la música, la escultura, la pintura, la danza o el teatro…últimamente muy aplicado el teatro dentro de la cancha, hasta el punto de que algunos deberían pensar en desarrollar esa faceta en otros ámbitos más acordes); pero la realidad es que hay escenas “artísticas" inolvidables. 
Por último, el componente nacionalista es el más controvertido, aunque tampoco es unilateral. Hay de todo entre los nacionalistas que apoyan a la selección y los que pudieron llegar a Brasil no están entre los mejores representantes. Sin embargo, podemos decir que para el promedio nacional, la rivalidad con Brasil es de “adversarios”, pero un enfrentamiento con Inglaterra o EEUU se manifiesta como una lucha contra un enemigo.
Si tomamos como definición esa mezcla de espectáculo, arte, contradictorio nacionalismo y cierta forma religiosa: apropiarse de un triunfo ajeno que “alivie” las derrotas cotidianas que ofrece la vida en esta sociedad, es decir, como “opio del pueblo”; es bueno saber qué manifiestan esas pasiones y qué fuerzas ocultas emergen (“La pasión del cine se basa en el deseo de distraerse, de ver algo nuevo, inédito, de reír y hasta de llorar no sobre la propia suerte sino sobre la de otro”). 
La otra opción es resignarse a la existencia de un gran cinismo nacional que no deja espacio ni posibilidad para la pelea de ideas o vuelve impotente cualquier crítica.
El espectáculo del fútbol y las pasiones depositadas en él son por una parte “la expresión de una miseria real un suspiro de una criatura agobiada”, un minuto de “gloria” en un mar de penurias cotidianas. 
Cambiar la sociedad será también una forma de liquidar las miserias que rodean al deporte en general y al fútbol en particular y, quizá, hacer surgir y multiplicar su más auténticas grandezas.